Tentayapi, “la última casa” de la resistencia guaraní en Bolivia

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BOLIVIA INDÍGENAS

Tentayapi (Bolivia), 12 jul (EFE).- A más de 1.100 kilómetros al sureste de La Paz se encuentra Tentayapi, “la última casa” habitada por una estoica comunidad guaraní que ha resistido la “invasión” de la colonia española mediante la evangelización, la exploración de hidrocarburos, la sequía y ahora a la pandemia de la covid-19.

El verdor que predomina en el paisaje del Chaco boliviano, donde está Tentayapi, puede resultar engañoso, ya que aunque la vegetación luce exuberante, los problemas de sequía son recurrentes y el suelo es mayormente arcilloso.

Llegar hasta Tentayapi, “la última casa” en guaraní, es toda una odisea para quienes no están familiarizados con los caminos que serpentean en medio del bosque seco chaqueño en la provincia Luis Calvo, en la sureña Chuquisaca.

No hay GPS que aguante y las comunicaciones son nulas. Para tener internet o señal de teléfono hay que viajar durante una hora en vehículo hasta la comunidad vecina de Karatindi.

Los guaraníes han habitado desde siempre en el lugar, si bien el reconocimiento como una Tierra Comunitaria de Origen (TCO) data de principios de los años 2000.

Tentayapi también fue declarada “Patrimonio Histórico Cultural y Natural de los Guaraní Simba”, por la “preservación cultural intacta en relación a su origen”, la reafirmación de su historia y la conservación de su idioma, según la ley firmada en 2004.

SIGLOS DE RESISTENCIA

El “Mburuvicha guasu” o capitán mayor, es decir, la máxima autoridad de Tentayapi es Guayari Bacuire, quien a sus 84 años ya no participa tan activamente en las actividades de la comunidad por algunos problemas de salud.

En su representación está Cusaire Yarika Chiobe, de 58 años, quien contó a Efe sobre las memorias que guardan desde hace más de cinco siglos sobre la resistencia de los guaraníes en Tentayapi.

“Recordamos de nuestros ancestros que hace 500 atrás que es la única comunidad a la que no ha entrado la misión en aquellos tiempos, los tiempos de la invasión de los españoles”, sostuvo Yarika.

“Es la única comunidad que ha ofrecido resistencia y de esa manera vive por mucho tiempo. Nosotros seguimos viviendo como nos dejaron nuestros abuelos”, agregó.

Además, en 2010 la comunidad sentó un precedente al prohibir en su territorio la actividad petrolera que, no obstante, no ha dejado de acecharle por las prospecciones sísmicas permitidas por sus vecinos de la comunidad de Itika Guasu.

Tentayapi se extiende en 21.676 hectáreas y está compuesta por las zonas de Sotos, Tapendia y Tentayapi, donde habitan 700 personas distribuidas en 140 familias, explicó Yarika.

Las casas son modestas y tienen techos hechos con hojas de plátano, el mismo material que en las manos de las jóvenes guaraníes se transforma en vasijas y joyas.

Cerca de las casas hay un corral donde guardan algunos burros, mientras que perros y gallinas corretean libres a su antojo en medio de la gente.

Las mujeres conservan la vestimenta tradicional consistente en un tipoy o vestido de una sola pieza que les llega hasta la pantorrilla, mientras que los hombres han adaptado más su forma de vestir, aunque mantienen la tradicional pañoleta y el sombrero.

Los más pequeños aún no visten las prendas tradicionales y algunos muestran que el fútbol es el idioma universal con camisetas de la selección argentina o los míticos Boca Juniors y River Plate.

Estos guaraníes son sobre todo productores de maíz “porque de ahí sale todo. Sale para chicha, sale para criar animalitos, gallinas, chanchos, para el consumo humano”, comentó Yarika.

AGUA Y SALUD

Un movimiento inusual se advierte en la comunidad por la llegada de visitantes. Son funcionarios de diversas reparticiones estatales que traen alimentos, medicamentos, equipos para otorgarles documentos de identificación y brigadas de atención médica y odontología.

Agua, una ambulancia y un hospital municipal son algunos de los pedidos que hacen al Gobierno nacional representado por el ministro de Salud, Jeyson Auza.

Y es que en los dos años previos, “la sequía ha sido muy fuerte”, a lo que en 2020 se sumó la cuarentena por la pandemia que les hizo padecer, según Yarika.

“No hemos tenido producción, hemos sufrido por comida, no había trabajo, no había salida (…) Hemos sufrido bastante, pero hemos resistido a la covid”, manifestó.

Se cree que en la comunidad hubo unos 15 casos de la enfermedad, aunque “no tenían síntomas” y lo superaron combinando el tratamiento médico con sus remedios tradicionales.

Tentayapi está libre de la covid y todos sus mayores de 18 han recibido ambas dosis de la vacuna, destacó Yarika.

Justamente durante la visita de Auza se completaron algunas dosis que quedaban pendientes y se entregaron los certificados de vacunación, así como otros beneficios.

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