South of the Border: una parada en el tiempo

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Por Jacobo Strimling | [email protected]

Charlotte, NC.- Más que un destino, es una parada en el camino y, es casi obligatoria. Motivos para detenerse son muchos, razones para no hacerlo mejor obviarlos, las experiencias que te ofrece South of the Border son para contarlas.

Es referente geográfico porque marca el paso de Carolina del Norte a Carolina del Sur y es la mitad del camino a Florida desde Nueva York, pero al visitarlo es también un referente nostálgico. En las tiendas, restaurantes, sitios de recreación parece que se detuvo el tiempo, y las imágenes que hacen referencia más a la frontera sur de los Estados Unidos producen la melancolía de un país que ya no existe.

Estar en South of the Border, una atracción turística ubicada en las carreteras I-95, US 301 y US 501 en Dillon, Carolina del Sur, es como meterse a una capsula del tiempo, a los años 50, 60 o 70. El área está inspirada en estilo falso mexicano, muchos sombreros y con Pedro, su mascota caricatura del bandido mexicano por todos lados. Para no sentirse agraviado mejor saber que la imagen del sitio es deliberadamente irónica y, de mal gusto, adrede.

Lo que no es intencional es la mala calidad de su comida, eviten probar su propuesta de tacos, burritos, quesadillas o enchiladas. Sí, hay un restaurante mexicano, y sí, se llama Sombrero. Mejor no cruzar esa frontera.

70 años de historia

Hablando de fronteras, la historia del sitio comenzó con un puesto de cerveza en el perímetro del estado sureño al que acudían los del vecino del norte cuando en muchos de sus condados se prohibía la venta de bebidas alcohólicas, allá por 1949.

South of the Border se fue expandiendo con naderías y baratijas importadas de México por su dueño y fundador Alan Schafer, quien también trajo a un señor llamado Pedro a trabajar para él, y le ayudó a permanecer en el país de manera legal.

Luego vino la taberna, la estación de servicio, una tienda de recuerdos y un motel. En 1962, el South of the Border se expandió a la venta de fuegos artificiales sacando provecho del hecho de que esos eran ilegales en Carolina del Norte. La megatienda Fort Pedro sigue ahí desde entonces y no dejan de explotar la imagen del ‘bandidou’.

En ‘SOB’, como también le dicen y se lee en cientos, o quizás miles, de souvenirs, ha habido de todo: barbería, farmacia, oficina de correo, pista de go-karts. Hoy, a 50 años de operar hay piscina, al aire libre y bajo techo, cinco restaurantes, siete mega tiendas de chucherías, un centro de camping, una ‘Laguna de Reptiles’, hotel, centro de convenciones, juegos mecánicos, minigolf y un observatorio de 300 metros de alto, que también tiene sombrero y que no funciona.

En sí, ‘South of the Border’ es como un pequeño pueblo, un casi y fallido parque temático, el ‘oasis de la carretera favorito de America’ le dicen y es, y ha sido durante casi 70 años, un punto de referencia del sureste de este país.

Dicen que no es el destino, es el viaje, y SOB es parte del viaje. Un recuerdo de que los caminos no son como yo pensaba, no son como yo creía. “Bienvenidos South of the Border”. Este es un mundo raro, podría ser un espejismo.

 

South of the Border
Interstate 95-US 301 501
South Carolina 29547
www.sobpedro.com

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