Sin píxeles de por medio: los museos vuelven a abrir sus salas en Uruguay

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CORONAVIRUS URUGUAY

Montevideo, 21 jun (EFE).- Con los catálogos listos, las instalaciones renovadas y algunas muestras sin estrenar, los museos de Uruguay esperan ansiosos abrir sus puertas para el reencuentro que, luego de tres meses, conectará nuevamente a los visitantes y las obras sin píxeles de por medio.

La interacción cara a cara, devenida en una experiencia rara a raíz de la pandemia no solo es clave para las personas sino también para quienes, detrás de una vitrina o en la pared de un museo, aguardan pacientemente las miradas.

Pese a que las autoridades anunciaron para este lunes la reapertura de los museos nacionales, la Intendencia de Montevideo, cuyo Gobierno departamental pertenece al opositor Frente Amplio (izquierda), mantiene cerrados los de su competencia.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) ha establecido un protocolo, por el cual, en una primera fase, se sugiere un aforo de al menos 5 metros cuadrados por persona dentro del local y que el tiempo máximo de permanencia de cada visitante no podrá superar las dos horas

TAREAS PENDIENTES

Cerrados desde que el 23 de marzo el presidente Luis Lacalle Pou (centroderecha) anunciara una batería de medidas destinadas a reducir la cantidad de contagios de covid-19 en el país, los museos uruguayos siguieron funcionando puertas adentro.

Acostumbrado a recibir un flujo continuo de visitantes, el equipo del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV), que, como detalla su director, Enrique Aguerre, constituye la principal pinacoteca del país, aprovechó la ausencia de público para actualizar materiales educativos y hacer algunas refacciones.

“Para nosotros es muy importante el rol de la educación a través del museo, por lo cual estamos revisando todas las biografías de los artistas que lo conforman, agregando currículum, información para visitantes, alumnos, docentes, investigadores”, destaca Aguerre.

En la misma línea se expresa el director del Museo Histórico Nacional, Andrés Azpiroz, quien detalla que, a lo que su acervo está distribuido en ocho casas históricas, el museo dedicó parte de este tiempo al trabajo de restauración y conservación en una de ellas, la Casa Montero, sede del Museo Romántico.

“Es una casa que recibe muchos visitantes y cuando el museo está abierto hay determinadas acciones que es más complejo realizar y cerrado es una ventaja”, acota Azpiroz, para quien en este punto el impasse fue “muy productivo” y ayudó también a reorganizar actividades.

VOLVER A LA SALA

A lo que un estricto protocolo sanitario y un aforo reducido acompañan el regreso, los responsables de los centros se muestran contentos por abrir sus salas.

La directora del Museo Nacional de Antropología, Carina Erchini, destaca que una serie de nuevas exposiciones sobre etnografía, prehistoria o arqueología recibirá a quienes se acerquen y remarca que una de ellas aborda incluso el tema de la pandemia.

“Es una exposición sobre antropología y tiene que ver con la situación en la que estamos hoy, porque se llama ‘Había una vez una pandemia. Uruguay en tiempos de covid-19’ (…), damos una perspectiva histórica y también (buscamos) alentar a que vamos a salir”, acota.

Mientras que Azpiroz recalca la importancia de poder volver a organizar alguna actividad con público reducido y señala que en unos meses el museo inaugurará una muestra sobre “alimentación e identidad”, Aguerre destaca que el MNAV retomará varias exposiciones que estuvieron poco tiempo abiertas.

Por su parte, el director del Museo Torres García, Alejandro Díaz, coincide con Aguerre y Azpiroz en que si bien las redes sociales y las plataformas digitales son clave para mantener el intercambio, nada reemplaza la visita presencial al museo.

“El museo es sobre todo un espacio, un lugar donde uno se encuentra con obras, con gente que te recibe, con información y la vivencia de un espacio para el ser humano es clave”, subraya.

“Cuando uno se enfrenta a la pieza en la sala del museo, uno siente, percibe unas cosas que frente a una foto es difícil”, concluye Azpiroz.