Conmoción por el asesinato de los veteranos reporteros Beriáin y Fraile

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BURKINA FASO PERIODISTAS

Madrid, 27 abr (EFE).- Los periodistas españoles David Beriáin y Roberto Fraile han muerto asesinados en Burkina Faso durante una emboscada mientras rodaban un documental sobre caza furtiva, dejando tras de sí una dilatada carrera de periodismo valiente y comprometido con los que más sufren.

Asociaciones de periodistas nacionales e internacionales, el Gobierno español, los ejecutivos de Navarra y País Vasco (de donde eran los informadores), la Comunidad de Castilla y León (donde estaba afincado Fraile), la Unión Europea y numerosos medios de comunicación han mostrado su conmoción este martes por la muerte de los periodistas, que se habría producido, según el gobierno de Burkina Faso, a manos de terroristas.

La noticia ha llegado este mediodía de mano de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que ha informado del fallecimiento de dos periodistas en la zona de Pama, donde individuos armados emboscaron este lunes por la mañana a una patrulla de efectivos burkineses contra la caza furtiva en la que iban empotrados los españoles.

Poco después se ha confirmado que se trataba de Beriáin (Artajona -Navarra-, 44 años) y Fraile (Barakaldo -Vizcaya-, 47 años), veteranos periodistas que realizaban en el país de la conflictiva región africana del Sahel un reportaje sobre la caza ilegal para la productora 93 metros, fundada por el informador navarro, muy conocido en el mundo periodístico por sus coberturas de conflictos y reportajes elaborados dentro de “la boca del lobo”.

Según las autoridades del país africano, los españoles viajaban junto a un irlandés de una ONG, también asesinado, en un convoy formado por un vehículo y motocicletas, cuando a las nueve de la mañana hora local les atacaron individuos armados, al parecer terroristas, que abrieron fuego. Los asaltantes, dicen las mismas fuentes, secuestraron a los extranjeros y luego los asesinaron.

Beriáin dirigió documentales que quedarán en la historia del periodismo, como “El ejército perdido de la CIA”, sobre la etnia vietnamita hmong, o los episodios dedicados al cártel de Sinaloa y a las maras del Salvador de la serie “Clandestino”, emitida por el canal Discovery, que hoy ha lamentado su desaparición.

Cuando salió esa serie en 2017 concedió varias entrevistas a Efe en las que aseguraba que no se consideraba “un valiente”, que pasaba miedo en sus coberturas y negaba ser “un yonqui de la adrenalina”.

“No hago deportes de aventuras y cuando no estoy trabajando soy de irme al pueblo y jugar al mus con mis amigos con un pacharán”, decía. Sí se confesaba un “yonqui del entendimiento” y de retratar las historias sin desenmascarar ni juzgar.

Adriano Morán, que dirigía 93 metros junto a él, ha relatado este martes a Efe cómo Beriáin viajaba siempre con Fraile a hacer “los reportajes más difíciles de todos”.

“Ya ves dónde les ha pillado esto. Se metían hasta en la boca del lobo para conseguir lo que no conseguía nadie más”, ha apuntado conmocionado para recordar que estuvo nominado a los EMI el año pasado y era “una persona absolutamente reconocida a nivel internacional”.

Roberto, “la mano derecha de David”, “era lo mismo: era cámara, pero también periodista de conflictos, y los dos habían estado en todas”, ha asegurado.

Beriáin comenzó con el periodismo de conflictos desde joven y se estrenó cubriendo la guerra de Irak para el diario La Voz de Galicia. Continuó luego reportando en Afganistán y empotrándose en la guerrilla colombiana de las FARC cuando, ha recordado el secretario general de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y periodista de Efe, Alfonso Bauluz, “muy pocos se atrevían a entrevistarlos”.

Bauluz coincidió con él cuando cubría la caída del régimen de Muamar el Gadafi en Libia, donde el navarro retrató el asesinato de civiles desarmados por parte de uno de los hijos del dictador rociándoles con gasolina. “En ese trabajo atestiguó uno de los crímenes de guerra en Libia”, ha destacado como ejemplo de su entrega a narrar las injusticias.

Fraile estaba afincando desde hacía más de 25 años en Salamanca y trabajó hasta hace fechas recientes en la Televisión Castilla y León, un empleo que compaginaba con la grabación de documentales.

El cámara, con dos hijos en Salamanca, resultó herido en Alepo en el año 2012 cuando cubría el conflicto de Siria, por lo que tuvo que ser evacuado a Turquía, episodio que también narró en un documental.

Con su asesinato, son doce los periodistas españoles muertos desde 1980 mientras ejercían su trabajo, el anterior hace 17 años, en 2004, cuando el corresponsal de Antena 3 Ricardo Ortega perdió la vida en Puerto Príncipe (Haití).

La tragedia ha sido condenada por varias asociaciones de periodistas como Reporteros Sin Fronteras, la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), que han destacado su trabajo de calle y han exigido a Burkina Faso que esclarezca los hechos.

“Esperamos que las autoridades de Burkina Faso investiguen lo ocurrido, porque una tendencia muy lamentable en todo el mundo es que los crímenes de periodistas salen muy baratos”, ha dicho el presidente de RSF España, Alfonso Armada, para añadir que “en muchos países hay absoluta impunidad para matar periodistas”.

La Asociación de Medios de Información (AMI), que agrupa de más de 90 medios de comunicación españoles, ha expresado su rechazo a cualquier forma de violencia contra el libre ejercicio del periodismo y ha recordado que la libertad de prensa es esencial para el desarrollo de la democracia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lamentado en Twitter su muerte y ha mostrado su “reconocimiento a quienes, como ellos, realizan a diario un periodismo valiente y esencial desde las zonas de conflicto”, una condena a la que se han sumado los gobiernos navarro y vasco.

También la Unión Europea, en boca del alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell. “Asesinando periodistas en Burkina Faso, los terroristas han vuelto a mostrar su cobardía y su verdadero rostro criminal: el de los defensores de un oscurantismo que aniquila toda libertad de expresión y de palabra”, ha dicho en la misma red social.