Sebastian Kurz; el niño prodigio de la derecha tropieza por segunda vez

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AUSTRIA GOBIERNO

Viena, 10 oct (EFE).- Sebastian Kurz es sin duda el niño prodigio de los conservadores austríacos, tras haber sido secretario de Estado con solo 23 años, ministro de Exteriores con 27 años y canciller federal con solo 31 años.

Ahora, con 35 años y tras su dimisión anoche en medio de acusaciones de corrupción, es también el doble excanciller federal más joven en la historia de Austria.

Pero Kurz no deja el poder sino sigue en el centro del poder como líder del gobernante partido popular ÖVP, una formación que ha participado en todos los gobiernos desde 1986, justo el año en el que él mismo nació.

Además, será el nuevo portavoz parlamentario del ÖVP, con lo que estará involucrado en todas decisiones que tome el designado canciller, el hasta ahora ministro de Exteriores, Alexander Schallenberg.

¿SOLO TEMPORAL?

Todo ello sólo de forma temporal, como asegura el propio Kurz, hasta que la Justicia haya esclarecido las acusaciones en su contra y contra nueve de sus más estrechos colaboradores.

Pero eso puede durar años y el posible desgaste político es difícil de predecir.

Si bien todas las encuestas indican que un tercio del electorado del país lo apoya de forma incondicional, como una especie de “mesías”, Kurz es al mismo tiempo el personaje más rechazado -casi odiado- por el resto del espectro político.

En 2017 hizo estallar la coalición del ÖVP con el partido socialdemócrata SPÖ, y dos años más tarde forzó la salida del gobierno del ultraderechista FPÖ tras otro escándalo de corrupción y él mismo fue tumbado por una moción de censura.

Pero tras cada ruptura, Kurz salió ganando en las urnas: en 2017 triunfó con el 31,5% y en 2019 con el 37,5%.

NADIE QUIERE GOBERNAR CON ÉL

Por eso, desde la socialdemocracia, pasando por los liberales hasta los ultranacionalistas, ningún partido opositor quiere gobernar con Kurz.

También los ecologistas, su actual socio de Gobierno, dejaron de aceptarlo como canciller y forzaron su salida del Ejecutivo para mantener con vida una coalición que formaron con el ÖVP en enero de 2020.

Pero desde el punto de vista democristiano, todo lo que toca Kurz lo convierte en oro para el ÖVP, un partido que hasta su llegada al poder en 2017 estaba en las encuestas por debajo del 20%.

Unos sondeos que en parte fueron supuestamente manipulados a partir de 2016 por asesores de Kurz para mejorar su posición frente al entonces líder del partido, Reinhold Mitterlehner.

UN NUEVO ESTILO

Tras destituirlo, el nuevo joven líder conservador anunció una nueva forma de gobernar y de hacer política.

Sin embargo, sus críticos destacan que este “nuevo estilo” consiste sobre todo en un sofisticado y perfeccionado sistema de máximo control de la comunicación, con decenas de nuevos empleados de relaciones públicas en la Cancillería.

Al mismo tiempo, fueron apartados todos los exponentes del “ÖVP clásico”, un partido conservador con profundas raíces cristianas, para reemplazarlos con gente joven leal a Kurz, en sus mayoría en sus 30 y 40, que ocupan ahora los principales ministerios y puestos de poder en el partido.

Así se explica que a pesar de la gravedad de las acusaciones de la fiscalía anticorrupción, todos los barones regionales del partido y todos los ministros declararon esta semana que apoyan incondicionalmente a Kurz.

Los once ministros del ÖVP incluso firmaron una carta diciendo que solo seguirán en el Ejecutivo con Kurz al frente.

Menos de 48 horas más tarde, el canciller presentó su dimisión y propuso a Schallenberg como jefe de Gobierno, que prestará juramento probablemente ya mañana, lunes.

La opción de otras elecciones anticipadas, en medio de investigaciones de corrupción contra él mismo y su partido, le pareció incluso a Kurz como una apuesta demasiado arriesgada.

Así, los democristianos y verdes seguirán gobernando y habrá que ver si Schallenberg -durante años asesor de Kurz para política exterior- se emancipa de su jefe o si el “sistema Kurz”, como lo llama la oposición, continúa sin cambios.

Jordi Kuhs