Sao Paulo homenajea a Martins, “el representante de la música en la Tierra”

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BRASIL MÚSICA

Sao Paulo, 16 jun (EFE).- “Es un representante de la música en la Tierra”. Así define el director teatral Jorge Takla al maestro y pianista Joao Carlos Martins, quien, a los 80 años, ha dedicado más de 70 al arte y se ha convertido en una de las principales referencias de la música clásica en el mundo.

La muestra “Joao Carlos Martins: 80 Años de Música”, que abre sus puertas este miércoles en Sao Paulo, escudriña la vida, obra y esencia del músico, cuya carrera ha estado marcada por incontables desafíos y superaciones.

De sus 80 años de vida, Martins (Sao Paulo, 1940) dedicó 72 al piano y a los escenarios, pese al sinfín de altibajos que acompañó su trayectoria, entre ellos un problema neurológico, un accidente en 1965 que limitó los movimientos de sus manos y conllevó veinticuatro cirugías.

Con casi mil metros cuadrados, la exposición invita al público a sumergirse en la mente y alma del pianista, quien comparte con los espectadores algunas de sus memorias más intimistas, así como sus miedos, ambiciones y anhelos.

“La multitud que se aglomera en las sillas nada sabe, ni los músicos, ni la prensa. Entre las mil y pico personas presentes en el teatro, yo soy el único que sabe que todo se acaba esa noche”, confiesa a la audiencia Martins al narrar su última presentación como pianista, el 25 de junio de 1998, fecha en la que cumplía 58 años.

Horas antes, había confirmado la operación que seccionaría el nervio de su mano derecha y pondría fin a su magistral carrera al frente del piano.

En lugar de retirarse, el artista volvió a ser protagonista en los escenarios, esta vez como maestro, aunque recuerda que “de alguna manera siempre lograba volver al piano”.

“Yo y la música estamos entrelazados de por vida. Las dos veces que tuve que alejarme de la música fue debido a mi salud, pero de mi corazón ella jamás salió”, dice a Efe emocionado, tras visitar por primera vez la muestra que le rinde homenaje.

Para el director artístico y comisario de la exposición, fue precisamente la música lo que “salvó” a Martins, a quien Takla agradece tanto su “esencia artística” como su labor de “ennoblecimiento del alma”.

“Él necesita la música tanto como la música le necesita a él para mantenerse viva”, asegura.

La debilitada infancia de un tímido niño prodigio, el exitoso debut en el Carnegie Hall de Nueva York a los 21 años, las decenas de procedimientos médicos y operaciones o la consagración como pianista -y posteriormente como director de orquesta- son algunos de los momentos claves que conducen al visitante por un verdadero viaje musical.

Mientras explora los pasillos, el público encuentra en cada rincón una experiencia sensorial distinta, como un “exclusivo concierto en piano en 3D” a través de un holograma, una presentación “en directo” de una orquesta conducida por el maestro o, aún más, un ballet donde una pareja de bailarines simula la relación del artista con la música.

Desvela, además, la enorme influencia de Johann Sebastian Bach en la vida y obra de Martins, considerado por la crítica internacional como uno de los mayores intérpretes del compositor alemán en el siglo XX.

“No puedo describir en palabras su papel en mi vida, pero creo que pude describirlo en la forma cómo toqué a Bach”, resume el pianista.

Para el comisario de la muestra, que podrá verse hasta el próximo 26 de septiembre, exhibir la “garra, heridas, reveses y superaciones” de una persona “tan excepcional” como Martins supone “un soplo de esperanza” que llega en un momento marcado por la incertidumbre.

En tiempos de pandemia, “es fantástico que la muestra pueda existir en este momento. Es un soplo de esperanza, de vida”, concluye.

Nayara Batschke