San Salvador, ES.- El olor a flores, a ayote en miel de panela y a hojuelas de harina alertan de la cercanía de un cementerio en la capital salvadoreña donde se congregaron miles de personas para honrar a sus familiares fallecidos con motivo de la celebración del Día de Difuntos.

Guiados por el aroma de la tradición, ancianos, adultos, jóvenes y niños lleganron con ramos de flores de múltiples colores a los camposantos donde reposan los restos de sus seres queridos, a quienes visitan cada 2 de noviembre para llevarles los arreglos florales como símbolo de recuerdo imborrable, a pesar del paso de los años.

En San Salvador, los cementerios de La Bermeja y el General, dos de los más concurridos en esta fecha, se visten de fiesta para recordar con alegría a aquellos que abandonaron la vida terrenal, pero que siguen vivos en el corazón y la mente de sus allegados.

Y como en toda celebración, en el Día de los Muertos en El Salvador tampoco falta la música, que llega de la mano de grupos, fundamentalmente de mariachis, quienes entonan, a petición de los familiares de los difuntos, las canciones que aquellos que se fueron escuchaban en vida.

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