Roger Stone, un “libertario”, “libertino” y “nixoniano” al servicio Trump

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Washington, 25 ene .- Libertario, libertino y admirador del expresidente de Estados Unidos Richard Nixon (1969-1974) es como se ha definido a sí mismo Roger Stone, un personaje más de la órbita del magnate Donald Trump durante su campaña para los comicios presidenciales de 2016, que hoy cayó en manos de la Justicia.

Stone, de 66 años, fue detenido hoy en Fort Lauderdale (Florida) acusado de cinco delitos de testimonio falso, uno de obstrucción del procedimiento oficial y otro de manipulación de testigos, todos ellos relacionados con la llamada trama rusa.

No obstante, poco después quedó en libertad bajo fianza de 250.000 dólares.

“El FBI simplemente podría haber notificado a mis abogados y yo hubiera aparecido voluntariamente” ante el tribunal, dijo hoy Stone, con gran aplomo y vestido con un polo azul marino, al salir del juzgado donde hizo varias veces el signo de la victoria con una cierta chulería hacia sus seguidores concentrados allí.

Stone trabajó brevemente hasta 2015 como asesor de Trump durante su campaña presidencial, aunque después siguió ofreciendo sus servicios de manera informal, según varios medios.

Este controvertido consultor, lobista y exasesor a lo largo de décadas de varios candidatos republicanos a la Presidencia del país, como Nixon, Ronald Reagan, Bob Dole o el propio Trump, ha tenido una larga trayectoria cerca del poder.

Su admiración por Nixon es tal que luce un tatuaje de su rostro en la espalda.

La reseña de Amazon de su propio libro, “Stone’s Rules” (Las reglas de Stone) lo describe como un hombre “extraordinariamente bien vestido”, en referencia a su pasión por coleccionar trajes retro, considerado como un “guerrillero de la libertad por sus admiradores” y “un embustero sucio por sus detractores”.

De acuerdo al diario USA Today, en la década de los 80 Stone, que incluso tiene un documental en Netflix, “Get Me Roger Stone” (consígueme a Roger Stone), fue socio de una consultoría política junto al exjefe de la campaña de Trump Paul Manafort, otra pieza clave en las investigaciones del fiscal especial Robert Mueller sobre la trama rusa y actualmente en prisión.

Manafort ha sido declarado culpable de ocho delitos de fraude y se espera que en marzo se dicte sentencia sobre otro caso.

La cadena de televisión CNN explicó que la acusación contra Stone rellena “una pieza perdida” en la puzzle que está completando Mueller, que lleva a cabo pesquisas sobre la posible vinculación de miembros de la campaña de Trump con Rusia.

En los documentos judiciales de su caso se afirma que en el verano de 2016 Stone fue contactado por altos funcionarios de la campaña de Trump en relación con “futuras filtraciones” de la “Organización 1”.

La palabra WikiLeaks no aparece mencionada en esos documentos, pero se entiende que se trata de la organización liderada por el periodista australiano nacionalizado ecuatoriano Julian Assange.

Stone también ha aparecido relacionado con Kristin Davies, conocida como la “Madame de Manhattan”, que comparte un dúplex con él y que fue interrogada por Mueller en agosto por sus vínculos con el exasesor.

Stone y Davis han trabajado juntos desde 2010, cuando la “Madame de Manhattan” se presentó a los comicios por la gobernación de Nueva York con una polémica plataforma “contra las prohibiciones”, que pedía la legalización de las armas, de la prostitución, de la marihuana y el matrimonio igualitario.

Davis fue arrestada en 2013 después de vender drogas a un individuo que cooperaba con el FBI, hecho por el que fue condenada a dos años de cárcel, siendo liberada en mayo de 2016. Se ganó el apodo de la “Madame de Manhattan” en los tabloides de Nueva York tras admitir públicamente que se había encargado de conseguir prostitutas para la elite adinerada y famosa de la ciudad.

Estos giros sorprendentes salpican la biografía de Stone, quien en 1996 fue despedido de la campaña presidencial de Dole después de la publicación de una noticia por parte del tabloide National Enquirer, que le acusaba de publicar anuncios junto a su segunda esposa, Nidya, de origen cubano, para buscar compañeros sexuales.

Aunque en un principio fue negado por el afectado, en una entrevista en 2008 son la revista The New Yorker, Stone admitió que los anuncios eran suyos y que lo había rechazado anteriormente porque sus abuelos seguían vivos en 1996: “No soy culpable de hipocresía. Soy libertario y libertino”, zanjó. EFEUSA

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