Ciudad de México, 9 ene (EFE).- El homicidio del periodista mexicano Carlos Castro, ocurrido el 8 de enero en el estado de Veracruz (este), fue condenado este viernes por la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), al ser el undécimo comunicador que ha sido asesinado desde el inicio del mandato de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el 1 de octubre de 2024.
En un comunicado, la organización exhortó a las autoridades a que la investigación en el caso Castro avance con “rigor y total transparencia” y a que se considere “prioritariamente la posible relación del crimen con su labor periodística”, en un contexto marcado por la persistente violencia contra la prensa en el país.
“Comenzar 2026 con el asesinato de un periodista, después de un 2025 que ya fue el año más mortífero para la prensa en México en los últimos tres años, envía una señal extremadamente alarmante”, sentenció el director de RSF, Artur Romeu.
RSF informó que Castro, de 25 años, había sido “sido amenazado hace poco más de dos años por policías municipales en Poza Rica”, donde ayer fue asesinado, “lo que motivó su incorporación al mecanismo local de protección en abril de 2024”.
“Ante el temor por su vida, el periodista se vio obligado a salir temporalmente de la ciudad, antes de retornar a la ciudad en agosto de 2025 y retomar su labor”, sentenció el documento.
Además precisó que, de acuerdo con la CEAPP, “las medidas de protección” al comunicador fueron suspendidas en 2024, al considerar que “el tema había sido atendido”.
Asimismo, informó que la Fiscalía General del estado de Veracruz abrió una carpeta de investigación sobre el asesinato de Castro, mientras que la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) condenó el crimen y exigió que se haga justicia.
Por último, la organización sostuvo que en el segundo año de Sheinbaum, existe “nuevamente la oportunidad -y la responsabilidad- de evitar que 2026 reproduzca este patrón de violencia letal”.
Castro era director de la página informativa de Facebook Código Norte de Veracruz, especializada en temas de seguridad en la zona norte de la entidad, y fue asesinado a tiros en la localidad de Poza Rica por hombres armados no identificados que ingresaron al establecimiento de comida TrogueBirria, donde el periodista estaba cenando.
El reportero también había colaborado con otros medios locales como Vanguardia, La Opinión de Poza Rica y el portal Enfoque, cubriendo principalmente la fuente policiaca local, incluidos arrestos, accidentes, homicidios, secuestros y casos de corrupción que involucran a autoridades.
Según RSF, en Veracruz hay un “clima de creciente hostilidad contra la prensa”, la cual ha “denunciado intimidaciones reiteradas, intentos de secuestro y la falta de recursos por parte de las autoridades para garantizar su seguridad”.
México se ubicó en 2025 como el segundo “más peligroso para ejercer el periodismo”, solo por detrás de una Gaza donde la invasión israelí dejó a más de 120 periodistas asesinados.


