Tijuana.- La creciente hostilidad que enfrentan desde su llegada a la frontera norte de México apremia a los miembros de la caravana migrante centroamericana a pedir asilo en Estados Unidos o decidir volver a su país.

“No nos quieren aquí, han sido muchos insultos y nos dolió porque pensamos que iba ser igual que en Chiapas, Veracruz y Ciudad de México, y no fue así, aquí nos trataron mal y eso nos desanima”, dijo Alexander, un migrante hondureño de 18 años de edad.

Han tenido que pasar más de 30 días de viaje y 4.000 kilómetros de travesía, desde la frontera sur de México, para que los migrantes experimentaran el racismo, la discriminación y la xenofobia que ha aflorado con su presencia en Tijuana.

Los mensajes contra su estancia en Tijuana, frontera de México con San Diego (California), han pasado del anonimato en redes sociales, a manifestaciones en su contra que llegaron al punto de confrontación física.

“¡Perros! ¡Muertos de hambre! ¡Regresen a su país!”, son expresiones que ha tenido que escuchar tanto Alexander como los casi 4.000 miembros de la primera caravana que llegó a la frontera mexicana con Estados Unidos.

Mediante gritos e insultos racistas, los vecinos reclamaron a las autoridades la presencia de los centroamericanos, quienes estuvieron a punto de caer en la provocación aunque al final solo hubo empujones por ambos lados.

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