Poco seguimiento de la huelga general contra la creciente crisis en el Líbano

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LÍBANO CRISIS

Beirut, 17 jun (EFE).- La mayoría de comercios, restaurantes y supermercados permanecen abiertos este jueves en Beirut pese a la huelga general convocada por diversos sindicatos para protestar contra la inacción gubernamental ante la creciente crisis económica y la escasez de productos básicos que azotan al país.

En la capital, taxis y peatones continuaron con sus quehaceres diarios ajenos a la convocatoria, que sí siguieron las entidades bancarias con el cierre de sus cerca de un millar de sucursales, según datos de la Asociación de Bancos del Líbano.

“Como bancos estamos sufriendo por la falta de reformas demandadas por el Fondo Monetario Internacional y la comunidad internacional. Como toda nuestra gente, también queremos la formación de un gobierno que empiece a ocuparse de la situación económica y social en deterioro”, dijo a Efe el secretario general de la asociación, Makram Sader.

En las últimas semanas, la fuerte crisis económica desatada en 2019 se ha agravado con un nuevo desplome del valor de la moneda local, continuos cortes eléctricos y una importante escasez de productos básicos como medicinas, materiales médicos y combustible.

Pese a la presión ejercida por la comunidad internacional, el Líbano lleva unos diez meses en manos de un Ejecutivo interino que dimitió en bloque tras la explosión del pasado agosto en Beirut y el primer ministro designado para tomar el relevo, Saad Hariri, no ha logrado formado gobierno desde su nombramiento en octubre.

Coincidiendo con la jornada de paro, grupos reducidos de manifestantes han cortado algunas carreteras del país con contenedores de basura.

Desde el Sindicato General de Trabajo, el secretario de Relaciones Laborales, George al Alam, explicó a Efe que diversos actores participaron en la huelga de “forma simbólica” para evitar repercusiones adicionales en el bienestar de los ciudadanos.

Por ello, el sindicato instruyó a los trabajadores del sector de la producción a limitar la protesta a un paro de dos horas y a algunas congregaciones en ciertos puntos para expresar la demanda de “un gobierno independiente e imparcial que rescate al país de la situación”.

“Hemos llegado a un punto en el que no tenemos combustible, agua, electricidad, medicinas, hospitales… Ninguna de las necesidades de la vida están cubiertas (…) Arruinaron nuestras vidas, nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos”, concluyó Al Alam.