PLACERES: Sentido común

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Close up photo of antique typewriter keys with dust, shallow focus

Por: Williams Viera | [email protected]

En un mundo como el de hoy, marcado por la superabundancia de opiniones y reflexiones de todo tipo, a diario, a cada instante, a cada segundo se pierde en ocasiones el sentido común.

    El otro día un señor nos decía que a él le habían enseñado que el sentido común es la sensatez que tiene o que debería tener toda persona. Entonces, gracias a esta habilidad, una persona puede tomar decisiones coherentes basadas en la lógica y la razón.

    Tal vez por esa circunstancia recordamos que Albert Einstein,  físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizo, austriaco y estadounidense, se le ha considerado el científico más importante, conocido y popular del siglo XX. Él llegó a señalar en una ocasión que gran parte de eso, que denominamos sentido común, ‌‌no es más que un conjunto de prejuicios que otros nos transmiten.

     En el mar cada vez más nutrido de informaciones que inundan el ciberespacio, una columna le permite a quien la escribe ejercitar el músculo de la escritura.

     Es así que en esta ocasión traemos el tema de ‘revaluar’ la historia. El interprete puertorriqueño Residente (René Pérez) dijo a través de su cuenta en Twitter que tumbar estatuas de “colonizadores y racistas no es borrar la historia, es rehacerla”.

     ¿Cómo se hace para rehacer el pasado? El interrogante va dirigido a quienes consideran que el destruir una estatua cambia la historia. ¿En qué? Una estatua o una imagen nos recuerda un acontecimiento que el hombre no debe volver a incurrir. En tal sentido, es bueno que en las escuelas o ahora que existe el teléfono inteligente, nos detengamos un poco para investigar el pasado de la humanidad en vez de estar conectados buscando videos que nada le aportan al conocimiento que es un bien mientras que sólo hay un mal: la ignorancia.

     Si usted habla, en ocasiones, con un joven y le pregunta algo elemental como cuánto es 5×5, abre los ojos como si le fueran a echar gotas por no saber correctamente la respuesta.

     Para aquellos que dicen que desean ‘rehacer’ la historia es bueno empezar por borrarla. ¿Cómo se hace? Ahí está el meollo de la cuestión. 

     René Descartes, célebre matemático y filosofo francés, decía que el sentido común era la cualidad mejor repartida del mundo; no había persona que no dispusiera de ese regalo juicioso. Entonces, más allá de la idiosincrasia, del color de la piel, del idioma o de donde vengamos, el sentido común permite tener claro a todos por igual lo que debe ser correcto y aceptable y lo qué roza la irracionalidad.

      Pero en esa misma línea encontramos al escritor Voltaire que en su momento dijo, “el sentido común es en realidad el menos común de los sentidos”. Es decir, debido a los disturbios nocturnos que se producen en diferentes ciudades de Estados Unidos por ‘rehacer la historia’, presentamos algunos planteamientos que son sin sentido porque, en realidad, hacen parte de la humanidad y que no debemos olvidar jamás.

      Entonces, el ejercicio es simple. Cerremos los ojos e ingresemos en la máquina del tiempo para cambiar los libros de la historia. No hubo la Segunda Guerra Mundial ni con ella ‘El Holocausto’; Cristóbal Colón nunca descubrió el continente americano; Jesús no murió en la cruz ni Poncio Pilatos se lavó las manos delante de la gente diciendo, “inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis”.

      Si queremos ‘rehacer’ la historia, tenemos que unirnos para que aquellos que tienen DACA y TPS puedan conseguir la ciudadanía. De esa manera van a continuar sus vidas junto a sus familias sin el temor de ser deportados.

      Si queremos ‘rehacer’ la historia, tenemos que unirnos para que no se registren, ¡nunca más!, muertes ocasionadas por el racismo y por el exceso de fuerza policial.

      Si queremos ‘rehacer’ la historia, los hispanos que podemos votar debemos hacer sentir nuestra voz en las urnas.

      Si queremos ‘rehacer’ la historia, por ejemplo, es buscar que se acabe la brecha salarial existente entre la mujer y el hombre. La primera pierde, en 40 años de trabajo, 2 millones de dólares.  

      Si queremos ‘rehacer’ la historia hay que luchar por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y que dejen de ser, en determinado momento, un simple fusible de quitar y poner.

      Así, con pequeños detalles llenos de sentido común, es que se ‘rehace’ la historia y no atacando el pasado. Nos toca mirar hacia el frente. Nada más. El pasado fue y las estatuas, así no nos crean, nos recuerdan lo bueno y lo malo. O si no que lo diga Napoleón Bonaparte, militar y estadista francés, “aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

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