PLACERES: Ponte la maldita mascarilla

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Por: Williams Viera | [email protected]

La humanidad está cayendo, una vez más, en la tentación de carecer de límites, y de no ponerse el tapabocas como lo han expresado las autoridades sanitarias con motivo de la incontrolable propagación del coronavirus.

     Las cifras de infectados en Estados Unidos están imparables de acuerdo con las estadísticas que da a conocer la Universidad de John Hopkins, ubicada en Baltimore, Maryland. Esa institución académica y de investigación con 144 años de fundada es considerada una de las más importantes del mundo.

     Los contagiados, en territorio estadounidense, se aproximan a los 5.000.000 mientras que el número de muertos superó los 150.000.

     El aumento de casos nuevos fueron anticipados por las autoridades de salud que dijeron que “el virus se estaba propagando en estados que tienen millones de personas como Texas, Florida y California que andan en las calles sin mascarillas como si la pandemia hubiese sido superada”.

     En las Carolinas, Norte y Sur, muchos alegan que “el uso de tapabocas viola sus derechos civiles” mientras que aquellos que los utilizan les dicen “ponte la maldita mascarilla para que controlemos el contagio del Covid-19”.

     Entre dimes y diretes, algunos amenazan con llamar a la policía para que detenga a un trabajador en una tienda o en un restaurante simplemente por exigir el tapabocas antes de que ingrese. Otros, en medio de esta pandemia, se atreven a amenazar con llamar a los agentes de inmigración, pero se llevan la sorpresa cuando el amenazado los recrimina y les dice, “es lo que menos me importa. Hágalo. Soy ciudadano estadounidense, pero se pone la maldita mascarilla o abandona la tienda”.

     De igual manera, la obligación del uso del tapabocas ha conllevado a que algunos afroamericanos cuando les solicitan ponérselo, se enojan y alegan que la exigencia es por el color de la piel que tienen. ¡Qué ignorancia! ¿Qué tiene que ver el color de piel con la estrategia para controlar la propagación de un virus que tiene en jaque a la humanidad?, pero también los blancos, sobre todo las damas, refunfuñan, “si el presidente no lo usa, ¿por qué me lo tengo que poner? Mis anticuerpos lo rechazan”. 

     Este punto y aparte nos permite recordar una información procedente de Taiwán, las personas deben usar mascarillas quirúrgicas en lugares como escuelas y restaurantes y mientras viajan en el transporte público. En una isla de casi 24 millones de personas, a solo 110 millas de China continental, solo se han registrado 474 contagios y durante 110 días consecutivos no se tuvieron infectados.

     Sin embargo, el sábado 1 de agosto, el Centro de Comando Epidémico (CECC) informó que 7 nuevos casos que se dieron fueron de personas que llegaron procedentes de Guatemala y Filipinas.

     Entonces, hay que preguntar: ¿cuál ha sido el secreto de la gente de Taiwán para controlar la propagación del virus? El tapabocas. Si usted no lo usa actúa de forma criminal y pone en riesgo la vida de otras personas.

     Estados Unidos superó 50.000 nuevos contagiados en un día por primera vez el 1 de julio, dos días después de que el principal experto en enfermedades infecciosas del país, Anthony S. Fauci, advirtiera que el país podría comenzar a ver 100.000 nuevos infectados por día y si “esto sucede no se le podrá detener”, dijo.

     En tal sentido es bueno mirar por el retrovisor. A finales de la década de 1980 se le recalcaba a los jóvenes, a los adolescentes, a los hombres y mujeres promiscuas que usaran condón para protegerse del sida. Aquella época es similar a la de hoy con el Covid-19. El uso de la maldita mascarilla los protege y nos protege a todos.

     Hay que convencernos del uso del tapabocas y de lo que se denomina ‘distancia social o física’ como prefieren llamarla los sociólogos y no estar haciendo fiestas al creer que ya sonó la trompeta del quinto jinete que se anuncia en el libro del Apocalipsis.

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