PLACERES: Nadie debe olvidar los improperios

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Por: Williams Viera | [email protected]

La cosa política, en el año electoral, debido al Covid-19, así no se quiera, se convirtió en un tema secundario en Estados Unidos a pesar que está en juego quién será el inquilino de la Casa Blanca en los próximos cuatro años o si continuará la persona que actualmente  ocupa el Despacho Oval.

     Igualmente, el próximo 3 de noviembre de 2020, además de la elección presidencial se realizarán las votaciones para el Senado y la Cámara de Representantes mientras que en varios estados ocurrirá algo similar con las legislativas tanto estatales como gubernamentales.

     El ‘visitante indeseable’, así no queramos, será el personaje del año al igual que la vacuna que sea capaz de acabar con la pandemia, si se produce en los próximos meses. Y lo será por encima de quien sea elegido como el presidente número 46 del país de las ‘Barras y las Estrellas’.

     En tal sentido ya se trabaja para acabar con la apatía de millones de hispanos que siguen sin darse cuenta del poder que tienen para decidir en las próximas elecciones.

     Debemos recordar que en menos de 20 años, los que estamos viviendo en Estados Unidos seremos minoría justo cuando los blancos constituyan menos del 50% de la población total y que se hicieron fuertes a través de la inmigración o sin ella.

     Este momento es complicado para todos, especialmente para los inmigrantes que se encuentran en territorio estadounidense de manera irregular porque no podemos olvidar que han sido atacados desde tiempo inmemorial aunque en esta administración, justo en la Casa Blanca, con la ayuda de las redes sociales, se hizo virulenta y sin piedad por lo que se conoció, de manera real, la forma de pensar y de proceder de un presidente.

    Nadie debe olvidar ni tampoco se le puede echar tierra, para ocultar las ofensas, de quien llegó a decir, en plena campaña presidencial del 2016, una extensa diatriba contra los inmigrantes latinoamericanos, pero que la misma lo llevó a ganar popularidad mientras prometía a los estadounidenses que cerraría las puertas del país a México.

     Aquella campaña y lo que siguió debería estar en la memoria de los hispanos que viven en esta nación de inmigrantes, pero lo lamentable es ver que algunos y algunas, cada vez que se comunican desde sus teléfonos, el que recibe la llamada se sorprende al ver el rostro del ‘showman’. Entonces, los que contestan el móvil, preguntan sobre la razón de aquella imagen del ‘hombre naranja’ y solo reciben una respuesta insólita, “amo al actual inquilino de la Casa Blanca”. 

     Tal vez por esa razón Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, en su primera visita a Estados Unidos, el pasado 8 de julio, fue actor de un acto de indignación, burla y dolor de patria para sus paisanos a este lado de la frontera sur y hasta le recomendaron usar rodilleras luego que le expresó a su homólogo, “elogió al gobierno estadounidense por su ‘trato respetuoso’ a los mexicanos”.

     Desde ese día los mexicanos le recuerdan a AMLO las palabras del actual inquilino de la Casa Blanca cuando en plena campaña de 2016, en la ‘Trump Tower’ de Nueva York, dijo, “cuando México envía a su gente, no envían a los mejores. Están trayendo drogas. Están trayendo crímenes. Son violadores y, supongo que algunos, son buenas personas”.

     Esas palabras todavía retumban en el cerebro de los hispanos en este país y así será durante muchas generaciones. Nuestros historiadores del futuro escribirán sobre esa campaña y la furia nacionalista que desencadenó con el mismo dolor que sienten los afroamericanos cuando ven las atrocidades que, en el pasado, se cometieron a través de las leyes ‘Jim Crow’ que fueron locales y promulgadas por legislaturas estatales blancas bajo el lema “separados pero iguales”. 

     Aquello, hay que recordarlo para que no se repita, se aplicaba, también, a otros grupos étnicos no blancos, especialmente a los estadounidenses de origen asiático. Ellos también sienten dolor cuando recuerdan la injusticia de la ‘Ley de Exclusión de Chinos’.

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