Pichardo, un cubano muy portugués

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ATLETISMO PORTUGAL

Lisboa, 10 ago (EFE).- “Voy a dar todo por el Benfica y por el país de Portugal”, dijo Pedro Pichardo nada más conseguir la nacionalidad portuguesa en diciembre de 2017, ocho meses después de desertar de su país natal, Cuba. Hoy ya es un ídolo en Portugal, tras proclamarse campeón olímpico de triple salto.

La pasada madrugada desembarcó en el aeropuerto de Lisboa junto con otros compañeros procedentes de Tokio y en sus breves palabras aseguró que “la única manera de agradecer al pueblo y al país (Portugal), es traer una medalla”, en alusión al oro cosechado en Tokio.

Pedro Pichardo, que se entrena a las órdenes de su padre, Jorge, en Lisboa desde que fichó por el Benfica en abril de 2017, días después de desertar, quiso dar su primer abrazo, ya en suelo portugués, a su madre, que lo esperaba en la puerta de desembarque.

Palmas y gritos de “Pedro, Pedro” animaron la llegada del triplista, que fue recibido en loor de multitudes.

Una emoción “muy grande”, reconoció el atleta de 28 años, que se mostraba “muy feliz”, ya que, insistió, “la recepción de los portugueses ha sido magnífica”.

Además, agradeció el protagonismo que tuvo su figura en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, ya que Pichardo fue el encargado de portar la bandera de Portugal, hecho que le supuso “una emoción y una responsabilidad muy grande”.

Aseguró a los periodistas que le esperaban en el aeropuerto que su objetivo pasa por “trabajar para batir el récord mundial de triple salto”, en manos del británico Jonathan Edwars desde 1995 con una marca de 18 metros y 29 centímetros.

Pichardo se hizo con el oro olímpico con un saltó de 17,98, la mejor marca mundial del año y el nuevo récord de Portugal que él mismo tenía.

El cubano nacionalizado portugués es uno de los seis atletas que ha logrado pasar la marca de los 18 metros, ya que en 2015 logró en Docha un registro de 18,08.

Su horizonte ya mira a los próximos Juegos Olímpicos de París para los que va a trabajar con el mismo fin, adelantó Pichardo, aunque explicó que el éxito logrado en Tokio “no fue nada fácil”.

“Todo el mundo piensa que es fácil, pero son muchos años de trabajo, para tener buena forma”, argumentó.

Tras sonar el himno de Portugal, “A Portuguesa”, a cargo de la Orquesta Filarmónica de la Policía de Seguridad Pública lusa, Pichardo dejó claro que, aunque no lo cantara, “ya forma parte de mí, ya es mi himno y mi país también”.

Pedro Pablo Pichardo fue autorizado a competir con la selección de Portugal en agosto de 2019, casi dos años después de lograr la nacionalidad lusa, y en marzo de este año se proclamó campeón de Europa de pista cubierta en Torum (Polonia).

Nacido en Santiago de Cuba el 30 de junio de 1993, Pedro Pablo Pichardo tiene prohibida la entrada en Cuba hasta el año 2025.

Mientras tanto, seguirá su carrera para convertirse en el máximo exponente del triple salto en la ciudad de Lisboa, bajo el paraguas del Benfica, el club que lo acogió tras desertar.

Cuando llegó a Portugal hace cuatro años, sus metas pasaban por un oro olímpico y el récord del mundo, por lo que ya tiene la mitad del camino recorrido.

Carlos García