La sociedad tiende a pensar que los microbios son peligrosos para la salud, sin embargo, los hay beneficiosos. Por eso un trabajo publicado en Trends in Microbiology recalca los beneficios de convivir con estos microorganismos en casa e, incluso, sugiere tenerlos en cuenta en el diseño de las viviendas.

El artículo lo firman ingenieros medioambientales de la Universidad de Yale, que señalan que la arquitectura actual se centra en el diseño, la eficiencia energética y sostenibilidad, pero no en la exposición a los microbios que son positivos para la salud.

Estos recuerdan que estudios publicados en el pasado ya hablan de lo beneficioso que resulta para niños de zonas rurales el estar expuestos a determinados microbios, ya que tienen menor tendencia a desarrollar alergias como resultado de este contacto.

Y es que, por ejemplo, los niños de una familia que vive en un entorno agrario, trabajando en los campos, usando caballos para su transporte y bebiendo leche no pasteurizada tienen menos de la mitad de probabilidad de desarrollar asma que aquellos de entornos suburbanos.

Esto parece deberse a que algunos microbios enviarían señales a un tipo de glóbulos blancos, llamados linfocitos T, que provocarían un cambio para ayudar a prevenir respuestas inmunes innecesarias.

Para los firmantes, vivir con animales, sobre todo perros y gatos, es otro modo de ‘entrenar’ a nuestro sistema inmune: además de tener su propia flora microbiana pueden llevar consigo bacterias y hongos comunes del exterior, “contribuyendo así a la diversidad beneficiosa de los microbios del interior de nuestras casas”.

Los avances científicos permiten que cada vez identifiquemos un mayor número de esos microbios beneficiosos y de esta manera, remarca, “nosotros -arquitectos, ingenieros y público general- necesitamos pensar en cómo facilitar nuestra exposición a los mismos”.

SHARE

Leave a Reply