Para la mujer no hay trabajo difícil

Bertha Irene de la Rosa trabaja como soldadora en una empresa en la que hacen tuberías para agua. Previamente estuvo en la construcción haciendo demoliciones.

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Williams Viera | [email protected]

Ya no es extraño que en este tiempo encontremos, detrás de una máscara de metal y entre las chispas de soldar, el rostro de una mujer.

Y aunque la soldadura es un oficio dominado por hombres, tal vez por costumbre, hoy sin embargo, muchas mujeres están presentes en ‘ese mundo’, a pesar de ser una actividad pesada, pero se ha convertido en una profesión apasionante para muchas de ellas.

SE DISFRUTA
“Hace siete meses trabajo haciendo tubos de agua en una compañía que me dio la oportunidad y la verdad es que disfruto soldar”, dijo de la Rosa, que tiene 30 años de edad y es oriunda de Guerrero, México.

Desde que llegó a territorio estadounidense, ella ha realizado trabajos que se denominan pesados.

“Por medio de la construcción he conseguido el dinero para sobrevivir junto a mi hijo de siete años”, indicó la mujer, quien a su vez es madre soltera.

Ella no se asusta con el trabajo. Si le dicen que “hay que tumbar paredes, lo hago. Lo más complicado que me tocó hacer fue participar en las demoliciones de casas y edificios construidos con materiales con asbesto que resisten el calor y la corrosión”, dijo.

CONTROL DE SALUD
La inhalación de fibras de asbesto por los trabajadores puede provocar serias enfermedades en los pulmones y en otros órganos, que sólo aparecen años más tarde de ocurrir la exposición.

“Cada año debía de cumplir con el examen físico que determina que uno está limpio de asbesto”, manifestó Bertha. “Fueron casi cinco años en ese trabajo. Usábamos ropa protectora como overoles, mono completo, gorra, guantes y calzado debido a que estábamos expuestos a concentraciones de asbesto en el aire que excedían los límites permisibles de exposición a ese material”.

En Estados Unidos, el 96% de las personas que trabajan como soldadores son hombres, de acuerdo a un estudio realizado en 2016 por el Departamento de Trabajo.

SOLDADURA
Bertha, hace parte del 3% del total de soldadoras en Estados Unidos, pero es representativo en un universo dominado por los hombres.

“Un amigo me invitó a integrar el grupo de soldadores en el momento en que la pandemia estaba incontrolable. Inicié como ayudante y fui aprendiendo el secreto. La práctica constante es la mejor receta. Empecé con la máquina apagada para probar la utilización del aguijón: la pinza aislada con mango para soldar. Y después me lancé luego que aprendí a soldar costuras verticales, áreas en ángulo y horizontales”, dijo.

DESAFÍOS
Desde que llegó a Estados Unidos, Bertha entendió que la mejor experiencia es aprender en el trabajo. Y por eso cree que ninguna cantidad de preparación será suficiente para manejar los desafíos que enfrentará durante su carrera como soldadora.

Por eso, en el trabajo que realiza, ella contribuye a que las mujeres ya no sean consideradas como débiles e inferiores para los soldadores masculinos.

“La mujer, en los años más recientes, ha demostrado que ningún trabajo le es demasiado difícil”, dijo con una sonrisa.

PERFIL
• De Guerrero, México
• 30 años
• Madre soltera
• Un hijo
• Dos hermanos (María Eugenia y Angel)