Papá mexicano en santuario: “Tengo que luchar por mi familia”

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Por Walter Gómez | [email protected]

Durham, NC.- “Lo que es legal y lo que es justo a menudo no es lo mismo. Hasta que nuestras leyes sean moralmente justas, estamos obligados a romperlas”, expresó el miércoles 13 de diciembre  pasado el pastor Cleve May de la iglesia Metodista Unida City Well al recibir en santuario a un padre mexicano que luchará para evitar su deportación.

Samuel Oliver-Bruno, llegó a Greenville, Carolina del Norte, en 1994 y  20 años después, en 2014,  fue detenido por la Patrulla Fronteriza y procesado federalmente al intentar reingresar al país. Más tarde, recibió una suspensión de deportación y un permiso legal para permanecer en suelo estadounidense cuando proporcionó registros médicos a las autoridades de Inmigración que mostraban la condición médica de su esposa,  Julia Pérez Pacheco.

“Es duro para mi dejar a mi familia porque Inmigración me quiere deportar. Por eso tomé esta decisión”, dijo Oliver-Bruno en conferencia de prensa en la iglesia que desde ese día se convirtió en su hogar por tiempo indefinido. “No quería quedarme con los brazos cruzados viendo sufrir a mi familia, tengo que luchar por ella. Si la dejo es como darme por vencido”, agregó el originario de México.

Volvió la pesadilla “Creemos que lo que está pasando con esta familia es injusto y Jesús es justicia en este mundo”, Cleve May pastor de la iglesia Metodista Unida City Well./ Fotos por Walter Gómez.

Bajo su condición con las autoridades migratorias, Oliver-Bruno desarrollaba una vida casi normal junto a su esposa e hijo. Sin embargo, el 12 de julio de este año se presentó a la oficina de Inmigración en Charlotte para renovar su permiso de estadía,   pero su pedido fue rechazado por los agentes que llevan su caso.

“Mi abogada presentó un recurso para detener la orden de deportación pero a mediados del mes de octubre la solicitud también fue negada”, comentó Samuel.

Luego de un nuevo revés en su caso, Oliver-Bruno se presentó en la oficina de Inmigración el 16 de noviembre con boleto en mano para su regreso a México,  con fecha 10 de diciembre, pero llegada la fecha, la necesidad de seguir junto a su familia lo hizo cambiar de decisión. Tres días después, se asiló en la iglesia en la que permanece desde hace una semana.

“Quiero que me escuchen las autoridades y vean el daño que no solo me hacen a mi sino a otras familias con casos iguales”, dijo. “Pido a las autoridades que revisen mi caso y acepten detener mi deportación”, añadió.

Santuario, un despertar

Durante su ingreso a la iglesia, lejos de estar solo, Samuel fue acompañado por su familia, pastores, compañeros de la escuela de su hijo y la comunidad general en Durham.

Como símbolo de descanso, paz y oración el reverendo Randall Keeney, de la iglesia St. Barnabas, le entregó a Samuel Oliver-Bruno un almohada hecho por Juana Tobar.

“El movimiento santuario es una bendición porque es una forma de apoyar a personas que están desprotegidas”, comentó a HOLA News el pastor Misael Marriaga de la Iglesia Hispana de Greenville,  donde asiste la familia de Oliver-Bruno.

“Este es un despertar, poco a poco las congregaciones están  tomando conciencia y dentro de un tiempo vamos a tener más iglesias dispuestas a abrir sus puertas a los inmigrantes en necesidad”, afirmó Marriaga.

El religioso explicó que como ya lo hicieron antes se van a organizar y estarán pendientes “apoyando en todas las necesidades de la familia”.

Por su parte, Gloria Winston-Harris, pastora de la iglesia Metodista Unida City Well, remarcó que ellos no planearon ser santuario sino que fue “Dios quien lo hizo. Y cuando Dios te habla para hacer una diferencia por favor responde. Esta familia, por Samuel, es nuestra familia y aquí les damos la bienvenida”, dijo.

“Papá héroe”

Daniel, hijo de Samuel,  comentó la difícil situación que atraviesa y sus planes de continuar sus estudios superiores que no podrán realizarse si a su padre lo deportan.

“No quiero salirme de la escuela por culpa de Inmigración en mi último año de la escuela. Mi papá es un héroe para mí. Él me enseñó el temor a Dios”.

Pidiendo fortaleza al Señor para seguir adelante, Julia  pidió hacer todo lo posible para que no deporten a su esposo.

“Estoy con él apoyándolo porque juntos debemos salir. Estuve a punto de morir. Tengo una enfermedad que se llama lupus que ahora me está atacando mi corazón y pulmones y dependo de Samuel para muchas cosas”. “Le pido a la persona que está encargada del caso de mi esposo que se toque el corazón y tenga misericordia para mí y mi familia”, finalizó.

Samuel sería el sexto inmigrante al apegarse a santuario en Carolina del Norte, dos de ellas ya salieron del refugio mientras el resto se encuentra aún esperando a una solución a sus casos.

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