Pancho Céspedes regresa a España: “Aquí comenzó mi carrera de verdad”

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PANCHO CÉSPEDES

Madrid, 12 jul (EFE).- Con pelo teñido y uñas pintadas de azul porque le gusta “que la gente se cuestione”, Francisco (Pancho) Céspedes regresa a España sin billete de vuelta para realizar una gira íntima de conciertos y varios proyectos que tiene en mente en el país donde despegó su carrera musical.

“En el año 1998 vine por acá y levanté la patita. La gente todavía se acuerda y se emociona de “La vida loca”. Fue el lugar donde empezó mi carrera de verdad y se explotó al mundo. Coincidió casi con México, aproximadamente una semana, pero Alejandro Sanz trajo a España mi disco y Miguel Bosé me presentó en todos los programas”, recuerda en una entrevista con Efe.

De los inicios de Francisco Céspedes (Cuba, 1957), quedan en su memoria cantantes que ha admirado “toda la vida”, como Serrat, Antonio Canales, Antonio Gades, Lolita o Rocío Jurado y Rocío Durcal, “con las que hubo muy buena relación y tristemente se nos fueron”.

Pero también hay otros artistas que se le olvidan. “Durante un tiempo tenía todas las posibilidades de que se me olvidara todo porque siempre estaba en una intensidad muy grande”.

De aquella “vida loca” ya queda poco. “Aquellas noches intensas de madrugada sin parar, sin dormir, drogado, borracho y follando las cambié por los libros, la cultura y la historia, por lo que me dé la gana de hacer a mí. Quité esas cosas de mi vida porque era un camino obligado que me había puesto yo. Decía “no es tan loca tu vida”, era una rutina”, confiesa.

La última vez que vino a España a trabajar, fecha que no recuerda con exactitud, fue con un empresario que no sabe si realmente lo era “porque no di ningún concierto” a pesar de hacer promoción en diversos medios, cuenta como anécdota.

En este regreso, el cubano inicia en Badajoz con la “gran artista” Marta Sánchez su gira “íntima” a piano y voz. “Se dice que va a ser íntimo porque hay un piano, pero yo creo que la sinfónica puede ser más íntima”, piensa de estas citas a la que se sumarán la del 16 de julio en Les Moles Ulldecona (Tarragona) y la del 24 de julio en Madrid, en la que se homenajeará a Álex Casademunt.

Ahora, en esta nueva vuelta al país del que está “enamorado” de la luz, interpretará nuevos temas pero cantará, cómo no, “Vida loca”, “Nadie como tú”, “Remolino” o “Señora” (con la que ahora se identifica, dice), canciones que forman parte de la memoria colectiva y que “el público hizo suyas”.

Sin billete de vuelta, tiene previsto desde hace tiempo un proyecto en Valencia con Ariel Cumba (“La mamma”), el cantante y transformista cubano, con el que desarrollará “una historia personal de su vida donde voy a interpretar el papel de su padre”.

Recientemente, Céspedes ha coincidido con el también cubano Yotuel Romero en el preestreno de una película y de ahí ha surgido una colaboración, en la que también participará “un gitano español trasnochado como yo, que me contó que admira mis canciones”, Original Elías.

Asegura que ya no sabe si pensar es bueno o no. “Por no pensar nos han hecho hacer y casi ser los que nos creemos que somos”, pero por otro lado “el ser humano, por pensar tanto, le hace daño a este planeta”, señala el compositor, que no está atado a los símbolos patrios ni a la bandera y rechaza las etiquetas.

“Yo no soy ni cubano ni mexicano. No soy Pancho, ni Céspedes Rodríguez, ni heterosexual, ni cantante ni cantautor. Solo me dedico a eso. El apellido no es mío. Mi abuelo era chino pero su patrón se apellidaba Céspedes. Yo nací en Cuba, me gusta mucho mi isla pero no la soporto porque el gobierno que tiene la ha destruido”.

Gracias a sus descendientes, de los que escucha activamente consejos, ha podido “seguir insertado en este mundo”. “A mí se me cambió todo el paradigma: las redes sociales, la forma de pensar, los valores y la ética entre lo bueno y lo malo me lo hicieron saber ellos, por eso escucho”, afirma.

Ahora se encuentra en una etapa reflexiva y en la “filosofía de Pancho”, como él la llama, el debate existencial entre la vida y la muerte parece estar más que superado. “Soy muy borgiano. Para mí la muerte es una bendición. No me quiero morir, pero ese asunto ya lo tengo resuelto”, zanja.

Brian Bujalance.

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