Obispo nicaragüense pide a la comunidad internacional interceder por los detenidos

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NICARAGUA OPOSICIÓN

Managua, 5 sep (EFE).- El obispo nicaragüense Silvio Báez pidió este domingo a la comunidad internacional y a los organismos humanitarios interceder por los opositores que se encuentran “injustamente” detenidos “en algunos países”, porque, a su juicio, “no es un asunto político o de carácter judicial, es una crisis humanitaria”.

“Es urgente que la comunidad internacional y las organizaciones humanitarias intervengan en algunos de nuestros países para superar esta injusta situación y exijan la inmediata liberación de estas personas”, expresó Báez, obispo auxiliar de Managua, en una misa celebrada en la parroquia Santa Agatha, en Miami, Estados Unidos, que transmitió a través de sus redes sociales.

El obispo, quien se encuentra fuera de Nicaragua desde hace 29 meses por decisión del papa Francisco por motivos de seguridad, dijo que esas personas, “en algunos de nuestros países, han sido llevados arbitrariamente a la cárcel por motivos políticos”.

“Es intolerable que estas personas sean sometidas a crueles torturas psicológicas y vivan en condiciones inhumanas, sin ver a sus familiares, aisladas del mundo y obligadas a un doloroso aislamiento”, criticó.

“TORTURAS PSICOLÓGICAS” Y PERDIDA DE PESO

El miércoles pasado, los familiares y la defensa de los líderes opositores nicaragüenses encarcelados Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro denunciaron que ambos han sido sometidos a “torturas psicológicas” en prisión, donde se encuentran recluidos desde junio pasado por supuesta traición a la patria.

Entre las presuntas torturas mencionaron luces encendidas 24 horas, confinamiento solitario, interrogatorios diarios, y audiencia judicial en la cárcel en secreto y sin sus abogados.

En tanto, los familiares de las dirigentes opositoras Dora María Téllez, Violeta Granera, Ana Margarita Vigil y Támara Dávila, presas desde mediados de junio pasado, aseguraron que a sus parientes, a quienes visitaron esta semana, las encontraron “muy flacas” y “muy pálidas”.

La Fiscalía ha acusado a 35 dirigentes políticos y profesionales independientes en los últimos trece días por los presuntos delitos de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional o lavado de dinero.

Entre los acusados se encuentran Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y Medardo Mairena, que antes de ser arrestados entre junio y julio pasados habían anunciado sus intenciones de aspirar a la Presidencia en los comicios de noviembre próximo, en las que el mandatario Daniel Ortega busca una nueva reelección.

ANIMA A REBELARSE CONTRA CULTURA DEL SILENCIO

“No podemos tolerar que hayan personas sometidas a estos maltratos, confinados a un aislamiento. No nos acostumbremos”, continuó el obispo Báez, quien advirtió que “no todos los silencios son buenos: hay dañinos, cobardes, cómplices, de odio, y silencios impuestos”.

“Los Gobiernos autoritarios quieren pueblos sordos y mudos. Quieren pueblos sordos que no estén informados de lo que ocurre para poder así ocultar mejor sus crímenes y sus actos de corrupción y manipular y someter más fácilmente a la gente”, prosiguió.

“Por eso es que en las dictaduras se ejercen férreas censuras de prensa, se confiscan los medios de comunicación, se persiguen a periodistas y comunicadores”, agregó.

Observó, sin embargo, que “Jesús no nos quiere sordos”, por lo que animó a “rebelarse contra la cultura del silencio que nos quieren imponer” y “superar la sordera social”, porque “es el camino de libertad”.

“Los Gobiernos autoritarios quieren pueblos mudos, pues no toleran la crítica. No permitamos que nos roben la voz con el miedo y la represión”, añadió.

Sostuvo que aunque “las dictaduras intentan acallar a la gente”, hay que “superar continuamente el silencio de la indiferencia y denunciar todo lo que en la vida social contradice el proyecto de Dios y atropella la dignidad de los seres humanos”.

“No hay que caer nunca en la mudez de quien evita denunciar la injusticia por miedo o por conservar sus privilegios porque se vuelve cómplice de un sistema injusto”, comentó.