Nuevos deportes: una guía para conocer el kárate

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TOKIO 2020 KÁRATE

Tokio, 21 jul (EFE).- El kárate tiene en Tokio, sin temor a exagerar, una oportunidad única: debuta y a la vez se despide como deporte olímpico, puesto que ya ha sido excluido del programa de París 2024.

Con la rabia generada por esta decisión, los karatecas se han conjurado para demostrar con urgencia en Tokio la espectacularidad de su deporte, que se presenta con un programa compacto: solo diez competidores por categoría y una reducción a tres de los cinco pesos habituales.

Desde sus orígenes al actual sistema de competición, pasando por los favoritos a medalla en los Juegos, esta guía incluye todo lo que hay que saber sobre este nuevo deporte olímpico:

ORÍGENES

El kárate (‘mano vacía’) es un arte marcial nacido en Okinawa en el siglo XVI. A comienzos del XX se extendió por todo Japón y después al resto del mundo, sobre todo tras la II Guerra Mundial. En Europa fue Francia el país precursor.

Aunque los primeros campeonatos del mundo se disputaron en 1970, la Federación Mundial que rige actualmente este deporte no se constituyó hasta 1990.

ESCENARIO

La competición olímpica se disputará en un estadio mítico, el Nippon Budokan, donde hizo su estreno olímpico en los Juegos de Tokio 1964 otra de las artes marciales, el judo.

Allí han tocado los Beatles, Bob Dylan y Eric Clapton, entre otros.

Las pruebas de kárate se disputan sobre un tatami azul de 8×8 metros, rodeado por una zona de seguridad de un metro más, de color rojo. La superficie es lisa y antideslizante.

SISTEMA DE COMPETICIÓN

Las dos pruebas incluidas en el programa olímpico son el kata y el kumite individuales.

El kumite es un combate real entre dos competidores, mientras que el kata escenifica un combate entre un karateca y un rival imaginario.

En los combates, divididos en los Juegos en tres pesos por sexo, puntúan los golpes de puño y de pie y se pueden hacer proyecciones y barridos. Los encuentros duran tres minutos. Los diez competidores se repartirán en dos grupos de cinco y en cada grupo pelearán todos contra todos. Los primeros y segundos se cruzarán en las semifinales; los perdedores recibirán directamente el bronce (dos bronces) y los ganadores pelearán en la final.

Los entrenadores pueden pedir la revisión en vídeo de una acción

En los katas (categoría única, sin distinción de peso), cada competidor elige cuál representa entre una lista oficial de 102 katas de distintos estilos. Debe cambiar de kata en cada ronda. Un panel de árbitros decide por puntos cuál es el mejor, valorando el nivel técnico (70 %) y el nivel atlético (30 %).

El sistema de clasificación también será distinto al del circuito mundial. En la primera ronda los diez participantes se dividirán en dos grupos; cada uno hará dos katas y se obtendrá la nota media; los dos peores de cada grupo quedarán eliminados. En la siguiente ronda, los tres karatecas supervivientes de cada grupo harán un nuevo kata. Los primeros de cada grupo se enfrentarán por la medalla de oro, mientras que los segundos y terceros se cruzarán con los del otro grupo para repartirse los dos bronces.

TERMINOLOGÍA

El kárate sigue empleando en cualquier idioma la terminología japonesa con la que nació. Los karatecas visten un karategi, entrenan en el dojo, buscan la máxima puntuación con un ippon, obedecen a su sensei y en caso de empate a puntos esperan el hantei que decide el ganador.

Aprenderse de memoria los nombres de los 102 katas oficiales no está al alcance de cualquiera, pero he aquí algunos ejemplos: gankaku, papuren, matsukaze, suparinpei o kururunfa.

FAVORITOS

En katas los candidatos al oro olímpico están claros: los españoles Sandra Sánchez y Damián Quintero y sus respectivos rivales japoneses Kiyou Shimizu y Ryo Kiyuna.

En kumite el espectro de nacionalidades con opciones de podio se abre bastante más. La turca Serap Ozcelik en -55 kg y el iraní Sajad Ganjzadeh en +75 son dos de los que apuntan con claridad al medallero olímpico inaugural del kárate.