Ya han pasado varios años desde la última vez que decoraste tu habitación y todo alrededor te parece aburrido. Sin duda, ha llegado el momento de darle nueva vida.

Antes de comenzar a hacer cambios debes deshacerte de todo lo que ya no quieres o que está haciendo lucir tu habitación un poco saturada. Estamos hablando de ropa, adornos, libros e incluso carteras que ya no tienes en uso. Eso te permitirá ver el espacio del que dispones y ampliar tus ideas para ‘redecorar’.

Cambiar el color de las paredes es siempre uno de los más notorios cambios. Usar tonos neutros como el gris (muy de moda en estos días) puede darte más chances de jugar con la decoración y los colores que quieres resaltar.

Si hablamos de una habitación matrimonial, vas a tener que negociar con tu pareja la idea que piensas plasmar ya que será un cambio que vas a conservar por algún tiempo ¿cierto? A lo mejor destacar un color vibrante en la pared de la cabecera de la cama puede ser la solución que les satisfaga a ambos.

Aprovecha las zonas de luz natural evitando que los muebles interfieran en su paso. Una habitación bien iluminada gana calidad estética y crea un entorno saludable a nivel emocional.

En habitaciones pequeñas, es importante que aprendas a usar el espacio vertical. Esto no solo la hará lucir más estilizada sino también te dará nuevos espacios para almacenar. Piensa: en lugar de mesas de noche, de repente un librero con al menos seis u ocho estantes  te puede dar espacio para poner tus libros, joyas, lámpara, cartera… en fin.

Al elegir la ropa de cama, es mejor que lo hagas en colores pastel.. esto aporta tranquilidad y balance a la habitación, elementos esenciales para este lugar en el que pasas la mayor parte del tiempo cuando estás en casa.

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