Managua.- La tensión reinaba el domingo 22 de abril en Nicaragua después de que el Gobierno de Daniel Ortega derogara una reforma de la seguridad social que hizo detonar protestas con el resultado de al menos 27 muertos y más de 100 heridos en cinco días, así como saqueos a comercios y daños a la propiedad pública.

Grupos de estudiantes permanecían atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), en Managua, colocando barricadas de piedras con pedazos de rótulos publicitarios y llantas quemadas.

“No queremos la política sandinista orteguista”, aseguró un universitario, que omitió su nombre por seguridad, mientras caminaba deprisa para apoyar a sus compañeros que, a escasos metros, pedían refuerzos para ahuyentar a agentes antidisturbios que se aproximaban.

Políticos opositores aseguraron por su parte que “la seguridad social ya no es el tema, sino la libertad de expresión, la corrupción, y tantos otros”, como dijo la presidenta del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Violeta Granera.

“Lo que hizo Ortega no cambia la situación de Nicaragua, los heridos continúan, los muchachos siguen presos, hay más de 25 muertos, más de 100 entre desaparecidos y detenidos, siguen las demandas por la justicia, por el derecho a hablar”, afirmó por su lado la dirigente del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Margarita Vijil.

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