Ni rastro del campeón

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FÚTBOL ALAVÉS-ATLÉTICO MADRID

Madrid, 25 sep (EFE).- Nada más han pasado cuatro meses, ha reforzado su plantilla con Antoine Griezmann o Rodrigo de Paul, pero aún no hay ni rastro del Atlético de Madrid campeón de entonces en la actual temporada de LaLiga Santander, ni concluyente en ataque ni contundente en defensa, sino todo lo contrario, doblegado en Vitoria sin excusas ni matices para remarcar todas las dudas que desprende.

No ha encajado aún al atacante francés -este sábado jugó por primera vez en su segunda etapa el partido entero-, entre el naufragio colectivo y la intranscendencia propia. Ni por el medio, en el primer tiempo, ni por la derecha ni por la izquierda, en el segundo, cuando el equipo creció por la entrada de Ángel Correa.

El delantero argentino ha perdido la titularidad constante que sí tenía antes de la llegada de Griezmann. Ahora alterna la presencia desde el inicio con la irrupción desde el banquillo, tan visible como fue este sábado para relanzar al conjunto rojiblanco, al que le dio otro aspecto, nada que ver con la puesta en escena del equipo.

Pero no se reconoce aún a sí mismo el Atlético, un equipo ramplón este sábado en Mendizorroza que había disimulado su momento inicial del curso con los resultados, porque no es una excepción tal imagen en esta campaña. Ya la evidenció en las primeras partes contra el Espanyol o contra el Getafe. La diferencia es que entonces remontó.

“Ha pasado algo malo. Hemos encajado el gol muy rápido, por fallo nuestro, que nos está pasando demasiado eso. Tenemos que entrar al partido más concentrados y con más personalidad. En los últimos partidos siempre nos falta esa claridad de inicio, que hemos venido aquí para ganar. Han marcado el gol muy rápido, el rival se encierra, juega bien y a nosotros no nos salieron las cosas como queríamos”, expresó el portero Jan Oblak a ‘Movistar’.

Por más que varió Simeone, que rebuscó recursos (Correa, Matheus Cunha, Renan Lodi, Héctor Herrera y Sime Vrsaljko), modificó posiciones, alteró sistemas y reinició sus planes, no surgieron las soluciones que sí encontró ante el Espanyol o que sí se intuyeron en Getafe, donde no hubo nada más decisivo que la roja a Carlos Aleña.

Tan fiable antes, el Atlético es hoy imprevisible. Ni contundente ni intenso ni resolutivo. Advertido estaba por Simeone, que enfocó a la falta de intensidad de sus primeros tiempos contra el Getafe o el Espanyol, y asumido lo tenía, tal y como anunció el martes Mario Hermoso en el Coliseum Alfonso Pérez, donde también estuvo al filo de la decepción, igual que en el RCDE Stadium o ante el Athletic.

Ni cambio de actitud ni nada en la primera parte ofreció el equipo rojiblanco, que dispara sus cifras de goles en contra con una celeridad preocupante: ha recibido seis dianas en las primeras siete citas. Y, por extensión, ha necesitado dos goles para ganar sus tres salidas anteriores en esta Liga. En esta ocasión, no le dio ni para remontar ni para empatar. Se quedó en nada. Suma 14 de 21 puntos. Ha perdido los mismos puntos ya que en toda la primera vuelta 2020-21.

Este sábado ni siquiera se había alcanzado el minuto 4 cuando Víctor Laguardia se adelantó a Stefan Savic para cabecear el 1-0, para marcar el primer gol en juego del Alavés -el otro fue de penalti- y para ahondar en la desazón que provoca últimamente cada inicio de encuentro en el Atlético, ajeno al nivel que demostró en el pasado, con una desatención alarmante en un instante tan crucial.

La derrota señala a cada línea del equipo, pero enfoca de forma inalterable a una defensa endeble. Ni Savic, sin la iniciativa clave de ir a por el balón en el córner que supuso el 1-0, ni Felipe Monteiro, que transmitió vulnerabilidad, ni Mario Hermoso, igual que sus compañeros; los tres en una imprecisión impropia de ellos.

Menos Geoffrey Kondogbia, salvo algún detalle de Rodrigo de Paul, al que le falta más constancia en la demostración de sus virtudes en el pase, tampoco funcionó el medio campo, sin Koke Resurrección, entre los 19 convocados, pero sin titularidad ni minutos por su reciente recuperación de una elongación muscular. Se nota su baja.

Y en ataque, con Joao Félix en un palco privado de Mendizorroza (el TAD rechazó la suspensión cautelar de su sanción), Correa fue la única luz, la más visible, la más clara, surgida en el segundo tiempo. No resurgió Griezmann, ya por su quinto encuentro sin ser nada de lo que fue en el pasado, ni goleó Luis Suárez, que tampoco dispuso de ninguna ocasión, por primera vez sin gol en sus visitas a Vitoria, ni resultó revolucionaria la incursión de Matheus Cunha, mientras asoman el Milan y el Barcelona, entre dudas insistentes, más aún después de su primera derrota de la actual temporada.

Iñaki Dufour