“My Salinger Year”, la cara amable de J.D. Salinger

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PHILIPPE FALARDEAU

Barcelona, 22 abr (EFE).- El cineasta canadiense Philippe Falardeau construye en “My Salinger Year”, adaptación de una novela autobiográfica de Joanna Rakoff, un cliché más amable del solitario y misterioso escritor J.D. Salinger, un filme alejado de su habitual cine social.

En una entrevista con EFE, Falardeau explicó que el proyecto de esta película nació “por casualidad”, después de que una Navidad comprara varios libros, entre ellos “Mi año con Salinger”, de Joanna Rakoff: “Me sentí identificado con el momento vital de la protagonista”.

Tanto la película como la novela se sitúan a finales de los años 90, cuando la propia autora era una joven que soñaba con ser escritora y consiguió trabajar en una de las principales agencias literarias neoyorquinas como ayudante de la directora, encarnada en el filme por Sigourney Weaver.

Entre otras tareas, Rakoff debía contestar de manera estandarizada las numerosas cartas que enviaban los fans al autor de “El guardián entre el centeno”, pero saliéndose de las órdenes recibidas por su jefa, la joven respondía de manera más personalizada algunas de esas cartas.

“Yo escribía mucho a los actores o directores que me habían gustado cuando era joven y lo curioso es que me respondían, algo que abrió la puerta y el interés por dedicarme al cine, porque yo había estudiado Relaciones Internacionales, no pensaba dirigir películas”, confiesa Falardeau.

El proceso de creación duró cerca de cuatro años y su propósito fue “conservar el espíritu de la novela y no tanto las acciones, aunque era importante mantener el elemento de las cartas y la relación con la jefa de la agencia literaria, que en la novela no tiene evolución como personaje, mientras que en la película sí tiene una curva dramática”.

En el personaje interpretado por Sigourney Weaver se ha permitido licencias como la situación de la jefa cuando pierde a su amante y recibe la visita de la protagonista, algo que ha hecho con “la complicidad de Rakoff”, que le animó a transgredir la realidad de su libro para ir más allá.

La propia Rakoff, recuerda Falardeau, aseguró en Berlín que viendo la película “a veces, no sabía cuál era la realidad y cuál la parte inventada, como si la película fuera una extensión del libro”.

La película es un homenaje a la figura de Salinger, que siempre ha tenido un aura de misterioso y de escritor asocial, pero que aquí es presentado como alguien capaz de empatizar, en este caso con la protagonista, algo que el cineasta ve como “un elemento singular”.

Falardeau escogió a la protagonista, la actriz Margaret Qualley, hija de Andie MacDowell, después de haberla visto en un papel de joven monja en “Novitiate” y bailando en una publicidad de Kenzo: “Ambos papeles me hicieron ver las posibilidades que tenía”.

Menos directa fue la elección de Sigourney Weaver, pues, como revela el director, la coproducción irlandesa exigió a una actriz de origen británico y el papel era para Kristin Scott Thomas, quien debido a la enfermedad de su madre no pudo seguir en el proyecto.

Finalmente, se decantaron por una opción que ya había barajado Falardeau. “Weaver creció además en el mismo ambiente y barrio de Nueva York donde sucede la historia”, comenta el director.

Sin embargo, la película se rodó en un 90 % en Montreal, a los que se sumaron planos del metro de la Gran Manzana y de la Quinta Avenida.

Admite Falardeau que este filme se aleja de su cine más social, con ejemplos como “Monsieur Lazhar”: “Aquí he decidido complacerme a mi mismo y optar menos por lo social y lo político, pero después de esta cinta ya he decidido volver a un tema más comprometido socialmente”.

Jose Oliva