Muestra en Berlín recuerda a los “españoles rojos” forzados a trabajar para los nazis

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ALEMANIA NAZISMO

Berlín, 3 jun (EFE).- Berlín inaugura este jueves una exposición que busca arrojar luz sobre la odisea menos conocida de alrededor de 140.000 refugiados republicanos de la Guerra Civil española, 100.000 de ellos hombres forzados a trabajar para el régimen nazi en Francia, Alemania, África del Norte y las islas del Canal.

La historia de estos españoles, que tuvieron que trabajar tanto para la Francia de Vichy como para la organización nacionalsocialista Todt, encargada de macro-proyectos de obra civil, ha sido poco estudiada, explica en entrevista con Efe el comisario de la exposición, el historiador Peter Gaida.

“La memoria colectiva en España se centra en primera línea en Mauthausen; existe la película, existe el fotógrafo, existen fotografías y efectivamente también nueve mil españoles que fueron deportados” a ese campo de exterminio nazi, donde la mayoría murió, señala.

En tanto, la exposición “Rotspanier” (“Españoles rojos”) se centra “en aquellos que tuvieron la suerte de no ser deportados a Mauthausen”, pero obligados a realizar trabajos forzados para el régimen nazi y de los que se conoce relativamente poco, agrega.

Según Gaida, existen muy pocos archivos sobre estos “españoles rojos” y por lo tanto muy poco material científico, de manera que esta exposición y el trabajo en torno a ella en cierto modo contribuye a cerrar este vacío.

Unos 40.000 exiliados republicanos fueron entregados por el régimen de Vichy al régimen nazi como mano de obra para la organización Todt, que acabaron en los campos de trabajo de esta administración nazi de obra civil en la Francia ocupada.

Recomponer el destino de estos trabajadores forzados es “muy complicado”, porque la organización Todt eliminó toda la documentación al final de la contienda mundial.

Gaida explica que los descendientes de estos españoles “esperan todavía un reconocimiento oficial del destino” que corrieron sus familiares; únicamente existen “pequeñas iniciativas locales” en forma de placa conmemorativa o un pequeño parque en París, debido a que su alcaldesa, Anne Hidalgo, es de origen español, apunta.

En Alemania, la suerte que corrieron los “españoles rojos”, nombre con el que se refería la propaganda nazi a estos republicanos exiliados, es “apenas un pequeño tema dentro de la cuestión de los trabajos forzados” y queda diluido en el océano de 13 millones de trabajadores forzados extranjeros.

“Pero lo particular de estos entre 90.000 y 100.000 hombres es que no fueron sólo víctimas, sino que al final de la guerra se convirtieron también en actores, tomaron las armas y efectivamente liberaron algunas ciudades y lucharon de forma activa” contra los nazis, precisa.

Con 10.000 combatientes, los españoles fueron el grupo extranjero más numeroso en la resistencia francesa contra la ocupación nazi; los exiliados republicanos desertaron en masa de los campos de la organización Todt y de los Grupos de Trabajadores Extranjeros, creados por la Francia de Vichy, para alistarse en el maquis.

Después volvieron a aterrizar en campos hasta esclarecerse sus documentos y muchos fueron deportados incluso a la España franquista, indica.

La exposición, de Gaida y su colega español Antonio Muñoz Sánchez, en colaboración con la asociación francesa de descendientes españoles “Ay Carmela” y la fundación alemana “Recuerdo, responsabilidad y futuro”, se muestra por primera vez en Alemania tras pasar por las ciudades francesas de Burdeos, Pessac y Pau.

En Berlín podrá visitarse a partir de mañana y hasta el 30 de octubre en el Centro de documentación de trabajos forzados durante la época nazi, tras lo cual viajará a Bremen y después de nuevo a Francia -a Brest y Argelès-sur-Mer-, con la esperanza, agrega el comisario, de que llegue también a España, posiblemente a Barcelona.

La exposición trilingüe (alemán, francés, español) esta dividida en veinte estaciones e incluye fotos del archivo federal de Alemania, donaciones de personas privadas y algunos documentos, “todo en un estilo pedagógico sencillo” para llegar también a escolares y estudiantes.

Por Elena Garuz