MSF preocupada por la vulnerabilidad de los migrantes que llegan a Honduras

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CRISIS MIGRATORIA HONDURAS

Tegucigalpa, 28 abr (EFE).- La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) expresó este miércoles su preocupación por la situación de vulnerabilidad de los migrantes que llegan a Honduras y “la falta de una respuesta adecuada” por parte de las autoridades del país centroamericano.

En un comunicado, el ente humanitario indicó que es “testigo de las necesidades urgentes de los migrantes que llegan al municipio de Trojes, en el departamento de El Paraíso, (oriente hondureño), después de varios meses viajando por una larga y difícil ruta desde Panamá”.

MSF señaló que fue la primera organización en brindar asistencia a los migrantes luego del llamado que hecho por la sociedad civil a agencias del Gobierno y agencias internacionales para atender la situación humanitaria.

Como parte de su respuesta, MSF realizó cuatro intervenciones de emergencia en Trojes, con un equipo “móvil multidisciplinario”.

El equipo humanitario viaja todas las semanas a Trojes, donde atiende un promedio de 45 personas por día. MSF ha realizado 326 atenciones médicas y un centenar de psicológicas y, además, entregó 350 kits de higiene a familias y 171 kits médicos para niños y adultos.

TERRIBLES CONDICIONES

“Hemos sido testigos de las terribles condiciones en las que se encuentran estas personas. No tienen alojamiento seguro, su comida es escasa, su condición de salud es precaria y la gestión de sus trámites migratorios es muy lenta”, afirmó la coordinadora del proyecto de MSF en Tegucigalpa, Dina Aloi.

Lamentó que los migrantes en Trojes, en su mayoría haitianos, “tampoco poseen los recursos para mantener las condiciones adecuadas de bioseguridad con el fin de prevenir enfermedades como la covid-19”.

En las encuestas realizadas por MSF, “se evidencia la brutalidad de esta ruta y el sufrimiento que esta población migrante tiene que pasar, desde robos, extorsiones, amenazas y diferentes tipos de violencia”, añadió la organización.

Muchas de estas familias -integradas por menores de edad y mujeres embarazadas-, reportan “días sin acceder a comida, agua y alojamiento”, y el 89 % expresó haber sido víctima de una situación de violencia a lo largo de la ruta.

“Han sufrido discriminación, estafas y ataque por parte de los traficantes, llegando a Honduras con pocos recursos y muchas necesidades”, enfatizó el organismo humanitario.

En Trojes, según Médicos Sin Fronteras, permanecen diariamente entre 50 y 100 personas, todas a la espera de que las autoridades de migración les extiendan un documento para transitar de manera libre en territorio hondureño.

“Estos migrantes solo desean seguir su viaje, pero para ello deben pagar la multa de 4.600 lempiras (190 dólares) por ingreso irregular que cobra el Instituto Nacional de Migración (INM) de Honduras, la más costosa de toda esta ruta migratoria”, añadió.

El INM también ha establecido un número limitado de permisos por día, lo que ha generado que el tiempo de espera de los migrantes “aumente de 3 a más de 15 días”, precisó MSF.

RUTAS MÁS PELIGROSAS

Estos obstáculos, destacó la organización humanitaria, obligan a los migrantes a “buscar rutas cada vez más peligrosas, exponiendo su salud y hasta su vida”.

Los migrantes salieron por lo menos hace un año de sus países de origen hacia Chile o Brasil, desde donde partieron de nuevo para seguir la ruta hacia México o Estados Unidos.

“Este largo camino, lleno de riesgos y cansancio, ha afectado sus condiciones de salud físicas y mentales”, por lo que MSF vio la necesidad de brindarles asistencia médica y psicológica gratuita y confidencial, especialmente a las mujeres embarazadas, niños, y personas que poseen afecciones o lesiones, enfatizó Aloi.

Lo que “estamos viendo es una situación humanitaria que se agrava cada vez más”, por lo que destacó la importancia de que las autoridades reconozcan el problema que viven los migrantes, aumenten y mejoren “su respuesta a las necesidades de esta población, principalmente reduciendo los obstáculos existentes”.

En las últimas décadas Honduras se ha convertido en un punto de tránsito de migrantes, especialmente de cubanos y haitianos, que atraviesan los países de Centroamérica para llegar a Estados Unidos.