Los comunistas se rebelan contra el monopolio del Kremlin en la Duma

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RUSIA ELECCIONES

Moscú, 22 sep (EFE).- Las sospechas de fraude en las elecciones legislativas rusas, celebradas los pasados días 17, 18 y 19, han convertido a los comunistas, convidados de piedra durante más de veinte años en la política nacional, en una fuerza opositora dispuesta a impugnar las resultados en las calles.

“Las falsificaciones en otros comicios son insignificantes en comparación con lo ocurrido durante esta campaña. Los resultados son ilegales. Nos negamos categóricamente a reconocerlos. No perdió el Partido Comunista, sino el pueblo ruso”, comentó a Efe Nikolái Bondarenko, candidato a diputado por la región de Sarátov.

Bondarenko es uno de los muchos comunistas que consideran que el partido del Kremlin, Rusia Unida, les “robó” el escaño en la Duma o cámara de diputados, sea durante el relleno de urnas, el voto a domicilio y electrónico, o durante el escrutinio.

La hoja de ruta comunista incluye acciones de protesta, la impugnación de los resultados en algunas regiones y una “querella colectiva” contra el fraude electoral.

“NO” A LA MAYORÍA CONSTITUCIONAL

Los comunistas, considerados una oposición sistémica hasta que se opusieron hace un año a la reforma constitucional para que el presidente ruso, Vladímir Putin, se perpetuara en el poder hasta 2036, aspiraban al mejor resultado electoral desde la caída de la Unión Soviética.

“Rusia Unida no puede haber logrado la mayoría constitucional. Nadie en sus cabales puede creer que la mitad de los rusos votó a un partido relacionado con todo lo negativo ocurrido en nuestro país desde la reforma constitucional. Sólo eso y la reforma de pensiones (en 2018) ya hundió la popularidad del oficialismo”, comentó a Efe Dmitri Nóvikov, número dos del Partido Comunista.

Recordó que Rusia Unida no pudo haber logrado “más del 40 %” debido a la crisis económica, el hartazgo de los rusos con la restricciones, la mala gestión de la pandemia y los escándalos de corrupción en sus filas.

“Por eso introdujeron los tres días de votación y el voto electrónico. Sólo cambias las reglas si no estás seguro de tus posibilidades. Y es lo que pasó en estos comicios. No creo ni en su mayoría constitucional ni en la absoluta”, insiste.

Nóvikov se niega a aceptar que el Partido Comunista, el segundo más votado en las legislativas por listas de partidos, lograra solo 9 victorias en las 225 circunscripciones electorales.

MOSCÚ Y SAN PETERSBURGO, ZONAS GRISES

El fraude no se limitó a las regiones más inhóspitas del país o al Cáucaso, ya que los problemas con el escrutinio de las papeletas en Moscú y San Petersburgo ha llevado a los comunistas y al encarcelado líder opositor, Alexéi Navalni, a hablar abiertamente de fraude.

“Tenemos muchas reclamaciones sobre Moscú y San Petersburgo. Las dos principales ciudades del país se encuentran en una zona gris en cuanto a la transparencia electoral”, explica Nóvikov.

Recordó que “varios camaradas” lideraban en numerosas circunscripciones en la capital al término del escrutinio, pero después del voto por internet “ningún comunista ganó en las circunscripciones moscovitas”.

Navalni, que apoyó las denuncias comunistas sobre el “robo” de las elecciones, incluyó en su lista alternativa conocida como “Voto Inteligente” a una mayoría de candidatos de ese partido, lo que les permitió mejorar sus resultados en las grandes ciudades.

Los organizadores de la votación electrónica en Moscú anunciaron hoy una revisión del escrutinio, pero enseguida la comisión electoral matizó que no será una repetición del recuento, algo que sólo pueden decidir los tribunales.

En la Rusia profunda la policía presionó a la oposición desde el inicio de la campaña hasta la última noche electoral, lo que lleva a Bondarenko a afirmar que “las autoridades decidieron por todos los medios lograr el resultado previsto aunque se contradiga con la ley”.

“Más de la mitad de mi equipo pasó la noche en comisaría. Además, el voto a domicilio no sólo se salió de los márgenes de la ley, sino también de toda lógica y razón. Las propias comisiones reconocieron que en casa votó más gente que en los colegios”, explicó.

Bondarenko destaca que fue “más que doblado” en votos por un candidato “desconocido”, que no hizo ni campaña.

Y advierte que “al impedir que los rusos se expresen de manera pacífica y legal ” en las urnas, el Kremlin les está “empujando inevitablemente a la calle”.

LA MAREJA ROJA VUELVE A LAS CALLES

“Con respecto a 2011, el número de irregularidades aumentó. Hemos sido testigos de la expulsión de miembros de las comisiones electorales por gente en ropa deportiva cuando arrancaba el escrutinio. Parecía que estábamos otra vez en los años 90”, señaló Nóvikov.

El fraude oficialista provocó entonces las mayores protestas antigubernamentales desde 1991.

“La única forma de afrontar la actual situación es saliendo masivamente a las calles. Si no defendemos los votos que nos robaron, nunca habrá elecciones normales en este país”, dijo a Efe Denís Parfiónov, diputado comunista.

Las autoridades capitalinas han prohibido todo acto público -cinco activistas nacional-bolcheviques fueron detenidos hoy frente a la Duma-, pero Parfiónov replica que las “reuniones de los electores con los diputados no están prohibidas”.

“Los hicimos el lunes y lo haremos el sábado. Esperemos que venga más gente”, asegura.

Ignacio Ortega