Más de mil perrsonas de las comunidades afroamericanas, blanca e hispana llegaron hasta la Estación de Policía del Distrito 2, ubicado en el 1539 de Waughtown Street, para recibir útiles escolares.

Por Williams Viera | [email protected]

Winston-Salem, NC.- Decenas de niños, hijos o hijas de inmigrantes hispanos, hicieron fila sin miedo como si aplicaran aquella frase de los más viejos que “el aprendizaje más grande es el de la adversidad” para ingresar a la Estación de Policía del Distrito 2, ubicada en el 1539 Waughtown Street, y recibir un valioso obsequio por parte de los oficiales.
Menores que estan creciendo sin sus progenitores luego de ser deportados llegaron acompañados con los familiares que los tenían a su cargo mientras los demás lo hicieron con sus padres, con sus madres, con sus abuelos o abuelas porque el objetivo era reclamar una mochila con algunos implementos necesarios para el regreso a la escuela que es este lunes, 26 de agosto, cuando los buses amarillos regresan a recorrer las calles de ‘la ciudad del Arte y la Innovación’ en busca de los estudiantes que terminaron las vacaciones de verano.

Promoviendo…
En el lugar de la edificación mencionada, en el área asignada, durante la entrega de los útiles escolares, estuvieron ocho oficiales.
“Este es un momento muy especial para el Departamento de Policía de Winston-Salem y su Fundación. Promovemos la educación con este tipo de eventos porque la educación representa la esperanza de un futuro próspero”, dijo la oficial C. J. Morgan.
Y entre el millar de personas que llegaron a este acontecimiento programado por la Policía, justamente en este sector, algunos adultos hablaban que habían sido desplazados por la violencia de sus países de origen y que afecta, principalmente, como ocurre en todas las situaciones de emergencia, a la población más vulnerable como mujeres y menores.
“El tema de las deportaciones no se desvanece de la noche a la mañana; afecta a la gente durante años y, lógicamente, a generaciones enteras”, dijo Guadalupe Pérez. A ella le deportaron al esposo y a uno de sus hijos, hace cinco años a México.
Pérez, sin embargo, se quedó, en Winston-Salem, junto a la esposa del hijo deportado. En este evento andaba con dos de los cinco nietos que nacieron en Los Ángeles, California.

Sin cimientos…
Uno de los oficiales de más edad y con gafas que estaba en la puerta de ingreso a la Estación de Policía del Distrito 2, le comentaba a la gente hispana, a la afroamericana y a la blanca que “un país sin educación es como una casa sin cimientos porque la ignorancia alimenta la violencia”.
En tanto, en los otros lugares, como en Winston Mutual Building, ubicado en el 1225 East 5th Street; en el Distrito 1 de la Policía, en el 7936 North Point Bulevar; y en el Distrito 3 de la Policía, en el 2393 Winterhaven Lane también se repartieron muchas mochilas que llevaban en su interior lápices, borradores, colores y cuadernos.
Quedó claro que el Departamento de Policía de Winston-Salem y su Fundación buscaron, con este granito que entregaron, que la educación no solo garantiza a las nuevas generaciones adquirir los conocimientos que necesitan para desarrollarse como personas, sino que les permite también crecer dentro de las comunidades y, obviamente, involucrarse más en actividades del condado.
Cada niño y cada niña que recibió una mochila se fue con una sonrisa y tal vez pensando en que la educación devuelve un sentido de normalidad a sus vidas e infunde un atisbo de esperanza en medio de las deportaciones de sus progenitores.

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