El fabricante Mini, propiedad del Grupo BMW, también se ha embarcado en la hibridación. En su caso ha apostado por unir a un motor de gasolina otro eléctrico que se pueda recargar en la red eléctrica. Es lo que se denomina un híbrido enchufarle (PHEV, por sus siglas en inglés).

El modelo elegido para esta aventura ha sido la segunda generación del Countryman: cinco puertas y con carrocería SUV. Un vehículo de 4,30 metros de largo con 224 CV, tracción total y caja automática de 6 velocidades Steptronic.

La gran novedad de este automóvil es que ofrece la posibilidad de circular hasta 40 kilómetros en modo 100 % eléctrico, sin contaminar, con cero emisiones.

Esto es posible porque el Mini Cooper SE Countryman ALL4 monta dos motores: uno de gasolina y otro eléctrico síncrono.

La potencia del motor de combustión se transmite a las ruedas delanteras mediante un cambio Steptronic de 6 velocidades (sin levas); mientras que la del motor eléctrico es a las ruedas traseras y a través de una transmisión de una sola velocidad en dos etapas.

La interacción inteligente entre los dos centros de potencia crea un sistema eléctrico de tracción a las cuatro ruedas, que optimiza la agilidad y estabilidad en la carretera, al tiempo que permite un mejor agarre sobre nieve o superficies sin asfaltar.

Como es habitual en todos los eléctricos y híbridos enchufables la autonomía máxima en modo eléctrico es muy variable.

Por lo que respecta al interior, el Countryman es un automóvil espacioso para lo compacto de sus medidas. Mide de largo 20 centímetros más que el modelo de la anterior generación -del que se vendieron en todo el mundo 540.000 unidades-.

El arranque sin llave (en color amarillo) está· situado en la botonadura que hay en la parte media baja del salpicadero central, de donde han desaparecido los mandos de los elevalunas, que ahora están en las puertas.

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