Minerva Cisneros debe portar un grillete

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Por Jacobo Strimling | [email protected]

Charlotte, NC.- “No se lo que va a pasar ahí adentro, y tengo miedo” fueron las últimas palabras de Minerva Cisneros a los medios de comunicación y al nutrido grupo de su congregación que llegó a acompañarla  antes de entrar en el edificio de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) el pasado jueves 16 de noviembre.

La madre mexicana había evadido la deportación al refugiarse en ‘santuario’ en una iglesia de Winston-Salem durante tres meses. Salió libre cuando una jueza federal canceló la orden;  sin embargo, semanas más tarde recibió el citatorio para presentarse ante las autoridades de Inmigración en Charlotte.

“Estamos aquí para apoyar a una mujer que ha contribuido a nuestra comunidad por más de 18 años ”, dijo Julie Peeples, pastora de la iglesia Congregacional Unida de Cristo en la misma conferencia de prensa que se llevó a cabo en los predios de ICE.

Tras recordar que otros tres inmigrantes se encuentran resguardados en iglesias de Carolina del Norte y a quien externó su solidaridad al igual que a “ los cientos de personas que pasan por esa puerta y que no saben si van a ser separadas de sus seres queridos”, la religiosa pidió a los de Inmigración “usar su discreción para dejar a Minerva quedarse en el país”.

“Estamos aquí para recordarles que ustedes también están bajo una ley superior”,  dijo la líder religiosa. Las palabras parecieron ser escuchadas y tras largos minutos de espera que transcurrieron con cánticos de “We should not be move” (No nos moverán) dedicados a los agentes de ICE, ‘Homeland Security’ y al Congreso de los Estados Unidos por parte de los amigos de Cisneros, la mamá de los pequeños Mateo, Antonio y el joven invidente Eduardo salió para reunirse nuevamente con ellos.

Tras los abrazos de júbilo y visiblemente conmovida  Minerva mostró el grillete electrónico que le fue colocado en su tobillo izquierdo, “Quieren asegurarse que no me vaya a ir. Quieren saber dónde estoy, como si fuera yo una fugitiva. Pero no podemos hacer nada más que luchar”,  dijo y aceptó que la acción es un tanto “humillante” y que aún no puede sentirse totalmente libre.

La inmigrante mexicana deberá reportarse con ICE cada dos meses, explicó su abogada Helen Parsonage,  quien aunque celebró “la victoría” consideró el grillete “una restricción innecesaria”.

“18 millones de dólares del dinero de nuestros impuestos son utilizados (por los Departamentos de Inmigración) para lanzarse sobre madres, abuelas, ministros y otros que solo quieren vivir sus vidas”,  dijo la pastora Peeple en su discurso de respaldo a la comunidad indocumentada.

Durante la jornada también se pidió unir las luchas para presionar a los congresistas para que tomen acción en el tema migratorio.

Minerva salió de su ‘santuario’ hace poco tiempo confiada en que su caso de deportación había sido cerrado y que comenzaría el proceso para legalizar su estatus en este país en el que reside junto a sus tres hijos.

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