México defiende la compra de refinería en Houston y su apuesta al petróleo

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ENERGÍA

Ciudad de México, 26 may (EFE News).- El Gobierno mexicano defendió este miércoles la compra por 596 millones de dólares de la refinería Deer Park de Shell en Houston, Texas, una operación cuestionada por las presuntas pérdidas de la planta y por reforzar la apuesta por los combustibles fósiles.

“No hay pérdidas, no existen pérdidas, es que el petróleo es el mejor negocio del mundo, había pérdidas cuando imperaba la corrupción”, declaró el presidente Andrés Manuel López Obrador en su rueda de prensa diaria, en la que estuvo el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos (Pemex).

El director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, detalló que la petrolera del Estado contaba con el 49,95 % de las acciones tras una asociación de 1993 con Shell, que controlaba el 50,05 % restante y que espera concretar la transacción en el último trimestre de este año.

La operación, que también incluye el inventario de crudo y petrolíferos, consistirá en 106 millones de dólares en efectivo y 490 millones de dólares de deuda de Shell, precisó Oropeza.

La refinería tiene una capacidad de 340.000 barriles diarios, de los que 110.000 son de gasolina, 90.000 de diésel, 90.000 de turbosina y el resto de otros productos, enunció el director de Pemex.

“Será un paso muy importante para el cumplimiento de la autosuficiencia en la producción de combustibles planteada por el presidente de la República”, sostuvo.

¿UNA GANGA?

Pero la compra ha recibido críticas porque Deer Park perdió 1.438 millones de dólares en 2019 y 4.056 millones de dólares en 2020, denunció el derechista Partido Acción Nacional (PAN), principal opositor del Gobierno.

“Los reportes a la bolsa de los Estados Unidos decían que esta refinería no era rentable, que no tenía viabilidad, ¿para qué entonces Pemex compra una refinería que pierde dinero?”, cuestionó Julen Rementería, líder de la bancada del PAN en el Senado, en un mensaje en vídeo.

La adquisición también causa polémica porque cuesta menos del 10 % que los casi 9.000 millones de dólares que el Gobierno destina a construir una refinería en Tabasco, en el sureste del país, que tendrá la misma producción de 340.000 barriles diarios.

“Para que México cuente con mayor capacidad de refinación, la compra de la refinería Deer Park hubiera sido una solución más eficiente que empezar la construcción de Dos Bocas, menor costo y capacidad de refinación inmediata”, señaló la asociación México, ¿Cómo Vamos? en un análisis enviado a Efe.

Presionado por la prensa, el director de Pemex admitió que la planta tiene una deuda de 980 millones de dólares, pero el presidente aseveró que hay reservas de 30.000 millones de pesos (unos 1.500 millones de dólares) disponibles para Pemex.

“Ya está hecho el análisis financiero específico para esto, es un buen negocio para el país”, insistió López Obrador.

Además, trascendió que Shell anunció en febrero pasado el cierre de Deer Park porque no se podía costear y como parte de una reestructuración para deshacerse de la mitad de sus refinerías para la transición energética.

Pero Oropeza aseguró que no estaba contemplada dentro de las refinerías que Shell pretendía vender, sino que el presidente López Obrador negoció su adquisición.

“Se llevó a cabo toda la operación en sigilo porque así se hacen estas operaciones, sino se hubiese roto la negociación, pero además imagínense si lo hacemos público desde el principio, a nuestros adversarios los conservadores no les gusta nada”, argumentó el mandatario.

FUTURO NEGRO

El “rescate” de la empresa del Estado y del petróleo es una de las principales apuestas de López Obrador, quien reiteró la meta de producir 1,8 millones de barriles diarios de combustible para destinarlos de forma exclusiva a gasolinas para consumo nacional.

Pero la petrolera del Estado, las más endeudada del mundo, perdió 21.417 millones de dólares en 2020 en “la mayor crisis” de su historia, según admitió la propia empresa, que en el primer trimestre de 2021 todavía registró pérdidas por 1.813 millones de dólares.

Aun así, el Consejo de Administración de Pemex aprobó por unanimidad la compra y se presentó en su defensa.

A nombre del Consejo, Laura Itzel Castillo criticó que durante el “periodo neoliberal”, de 2001 a 2018, las importaciones de gasolina aumentaron 11 veces y las de diésel 56 veces.

“México debe conducir su política de transición energética de manera ordenada y racional en función de los recursos renovables y no renovables que posee, principalmente el petróleo, es por ello, señor presidente, que lo felicitamos por tan patriótica decisión”, concluyó la consejera.