Mexicana detenida en cárcel de inmigración relata el miedo por COVID-19

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CORONAVIRUS CENTRO DETENCIÓN

Los Ángeles, 19 mar (EFE News).- Desde un centro de detención para inmigrantes en Washington, el estado con el mayor número de fallecidos por COVID-19, la mexicana Norma López dice a Efe que tiene miedo de sufrir un contagio del coronavirus después de que algunas de sus compañeras fueran trasladadas por problemas médicos y sus celdas clausuradas y desinfectadas.

La inmigrante decidió compartir desde su encierro el temor que se vive en el Centro de Detención del Noroeste (NWDC) en Tacoma, Washington, de que el coronavirus afecte a este lugar y desate una emergencia sanitaria mayor a la que se vive afuera de esta cárcel.

DETENIDAS ENFERMAS

En una conversación telefónica con Efe, López contó que el martes una de sus compañeras, que ya estaba enferma y recluida en una celda individual, fue sacada del área visiblemente enferma. “Vinieron y la sacaron de emergencia; se la llevó el sargento con la boca tapada”, explicó.

El nerviosismo por la posible llegada del virus al centro ya lleva varias semanas, a raíz de que otra migrante que también estaba enferma tuviera también problemas médicos.

“Sacaron a otra, que tienen en observación, con máscara y toda la ropa, y se la llevaron y los oficiales andaban limpiando los cuartos con mascarilla, y colocaron un papel para que la gente no se acercara”, cuenta.

EL GRUPO DE MAYOR RIESGO

López hace parte del grupo de mayor riesgo de mortalidad del COVID-19. La inmigrante oriunda del estado mexicano de Sonora tiene 65 años y varias condiciones médicas que la hacen vulnerable.

“Aquí (en el centro de detención) me enfermé del corazón; mi corazón primero camina muy rápido y después camina muy despacio”, explica la mexicana, quien va a cumplir tres años de reclusión en este lugar tras llegar el 28 de abril del 2017.

Advierte que, aunque le están dando medicina, lo que la mantiene enferma es el estrés y la depresión del encierro. Incluso intentó suicidarse.

“Me tomé noventa pastillas y me llevaron a la emergencia”, relata López, quien espera que el Noveno Circuito de Apelaciones detenga su deportación tras 48 años de vivir en Estados Unidos.

A su condición se suma el temor por el virus, del que se enteró por las noticias. También la tiene abrumada la poca información que recibe de las autoridades del centro, donde solo colocaron un aviso de lavarse bien las manos.

Actualmente la mexicana dice que se siente mal, y que duerme en un cuarto abierto con otras detenidas. “Me siento un poco decaída, con un poco de resfriado y calentura”, afirma.

DETENIDOS, LOS MÁS VULNERABLES

Esta vulnerabilidad es la que impulsó a López a querer hablar por ella y por sus compañeros, e incluso unirse a otros ocho inmigrantes recluidos en el NWDC para demandar a las autoridades de inmigración que se libere a los detenidos más vulnerables.

Entre los otros demandantes está la mexicana María González Mendoza, de 49 años, madre de tres niños estadounidenses y que sufre de diabetes y asma; Marjoris Ramírez Ochoa, de 43 años, oriunda de Cuba con un problema renal y epilepsia, y el salvadoreño Kelvin Melgar Alas, quien está confinado en una silla de ruedas desde 1995 y requiere una bolsa de colostomía y un catéter para vivir.

El número de casos de infección del COVID-19 en el condado de Pierce, donde está el centro de detención de Tacoma, este jueves ronda los 56. El vecino condado de King suma 562 casos confirmados, con 56 muertos, y el número de fallecimientos en todo el estado llegó a 66.

El NWDC es manejado por el grupo por GEO Group, compañía que ha estado en la mira de los defensores de los migrantes por supuestas deficiencias en los servicios médicos prestados a los detenidos.

Al ser interrogada sobre la posible propagación del virus en el centro de detención de Tacoma, una vocera de GEO Group instruyó a Efe a hablar con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que a su vez dijo que “hasta el 17 de marzo no hay casos confirmados de COVID-19 en el NWDC”.

DIEZ POSIBLES CASOS EN DENVER, COLORADO

Las alarmas por los posibles casos también se dispararon en Denver, Colorado, donde se teme que 10 inmigrantes alojados en una cárcel privada hayan contraído el coronavirus.

En un comunicado, el ICE dijo este miércoles que 10 personas fueron puestas en aislamiento en ese establecimiento y están siendo monitoreadas en “un exceso de precaución por posible exposición al COVID-19”.

El comunicado agrega que el ICE “sigue comprometido con la salud y la seguridad de nuestros empleados y del público en general”, es decir que se cumplirán “las normas de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

DEPORTACIONES DESDE EL ESTADO DE WASHINGTON

A las quejas y llamados en favor de la seguridad de los detenidos, la activista Marú Mora Villalpando dijo este jueves que el ICE deportó esta semana 30 hombres y 3 mujeres del NWDC pese a las recomendaciones del gobernador de Washington, Jay Inslee, de limitar la mayor cantidad posible de grandes reuniones de personas.

“El transporte de personas cuyo estado de infección no está claro a México solo garantiza que nuestros vecinos del sur pronto enfrentarán lo peor de esta pandemia, pero sin los recursos financieros, médicos y científicos disponibles aquí”, advirtió Mora.

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