Marruecos sigue esperando una respuesta de España sobre el “caso Ghali”

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Rabat, 22 may (EFE).- Marruecos sigue esperando una respuesta de España sobre el caso del presidente saharaui, Brahim Ghali, mientras la presión migratoria sobre la frontera española se ha trasladado en las últimas 48 horas de Ceuta a Melilla, pero sin grandes avalanchas.

En una nueva reacción de Marruecos, el director general de Asuntos Políticos del ministerio de Exteriores, Fouad Yazough, insistió hoy en que en España “debe llevarse a cabo una investigación, que esperamos transparente” sobre el caso de Ghali.

En declaraciones a la prensa precisó que “cuatro generales de un país magrebí” están implicados en el ingreso de Ghali en España, donde se encuentra hospitalizado por coronavirus, pero sin nombrar expresamente a Argelia, aunque en días anteriores el mismo ministerio de Exteriores ha subrayado que Ghali entró en el territorio español con un pasaporte argelino y procedente de Argel.

Ayer, la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, convocada a Rabat el pasado martes, advirtió de que si España no juzgua a Ghali y permite su salida de su territorio empeorará la “grave crisis” que atraviesan las relaciones hispano-marroquíes.

Marruecos ha exigido en varias ocasiones en las últimas semanas que la Justicia española trate las denuncias presentadas contra Ghali por “genocidio” y “torturas”, además de otro caso de presunta violación, pero el juez español Santiago Pedraz, encargado del caso, rechazó el pasado martes imponer medidas cautelares contra él.

La crisis entre España y Marruecos se recrudeció el pasado lunes cuando unos 8.000 marroquíes y extranjeros irrumpieron de forma ilegal en la ciudad española de Ceuta ante la indiferencia de la guardia fronteriza marroquí, aunque 7.000 de ellos ya han sido devueltos a Marruecos.

Aunque el país magrebí no ha vinculado oficialmente los dos asuntos, incluso medios de prensa marroquíes como el semanario Telquel consideraron que Rabat utiliza a la emigración como una “arma de presión” para obligar a España a procesar a Ghali y a cambiar su posición neutral respecto al conflicto del Sahara.

La presión migratoria se ha trasladado en los últimos tres días a la ciudad de Melilla, a donde ha llegado hoy el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, los directores generales de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Pardo y María Gámez, respectivamente.

Ayer, alrededor de 70 inmigrantes entraron de manera irregular en la ciudad española norteafricana de Melilla procedentes de Marruecos en varios intentos de atravesar la frontera, algunos de ellos a plena luz del día.

Las autoridades españolas han procedido al refuerzo policial y de contención en las partes frágiles de la valla fronteriza con Marruecos, y anunciaron la reparación de los desperfectos de la reja inmediatamente.

Por otra parte, la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, desvinculó la situaciones de esta ciudad y la de Ceuta, y destacó el “papel importante” de las fuerzas de seguridad marroquíes para intentar la presión migratoria.

Una fuente oficial marroquí reconoció a Efe que la llegada a principios de esta semana de miles de personas de forma irregular y con facilidad a la costa ceutí, ha creado un efecto llamada hacia Melilla.

La fuente, que pidió el anonimato, destacó que las autoridades marroquíes reforzaron su presencia en el perímetro fronterizo y multiplicaron los puestos de control en las carreteras que llevan a las poblaciones marroquíes vecinas de Ceuta para impedir una nueva avalancha.

La fuente agregó que los servicios de seguridad interceptan a decenas de menores no acompañados procedentes de las ciudades del centro de Marruecos y que tenían la intención de acceder de forma ilegal a Melilla, para después devolverlos a sus familias.

La crisis diplomática entre España y Marruecos es la más grave registrada desde 2002, cuando varios soldados marroquíes se instalaron en el islote de Perejil, de donde fueron desalojados posteriormente por soldados españoles.

Por Mohamed Siali