Mariscal Zavala, el cuartel que preserva a la élite presidiaria de Guatemala

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GUATEMALA CÁRCELES

Guatemala, 15 ene (EFE).- El cuartel militar Mariscal Zavala se ha convertido en la última década en la prisión vip de Guatemala, en resguardo de la élite presidiaria del país como el expresidente Otto Pérez Molina, el futbolista internacional Marco Pappa o los hermanos panameños Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares.

La cárcel, ubicada en un sector del complejo marcial en el noroeste de la Ciudad de Guatemala, ha reunido tras las rejas a gabinetes casi completos, políticos, empresarios y narcotraficantes y se ha transformado en un propio “cuartel criminal”, según analistas.

El expresidente Alfonso Portillo (2000-2004), uno de sus primeros inquilinos entre 2010 y 2014 por corrupción, asegura a Efe que los años que vivió en el sitio había un “respeto” entre cada uno de los privados de libertad.

“Cada uno nos veíamos de igual a igual, nadie se veía superior a nadie”, con una “convivencia armoniosa, respetuosa y muy civilizada”, afirma.

Otro de sus recordados ocupantes fue el actual presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, quien cumplió este jueves su primer año en el Gobierno. Hace casi diez años, el actual mandatario estaba sujeto a un proceso por su supuesta participación en la ejecución extrajudicial de siete reos como director del Sistema Penitenciario.

Giammattei, entonces con un carácter “alterado” según Portillo, aseguró haber llevado a cabo durante semanas una huelga de hambre en la prisión y se declaró “preso político”. Fue liberado 10 meses después de su aprehensión, sin cargos en su contra finalmente.

UN REFUGIO DE ALTA SEGURIDAD

Más que una cárcel de alta seguridad, Portillo ve el cuartel Mariscal Zavala como una sede “de máxima seguridad para los que están detenidos, para proteger la vida de ellos”, un “centro de poder” que “refleja lo que pasa en la sociedad”, donde “el crimen organizado tiene copadas las instituciones” y “se toman grandes decisiones que influyen en la vida política nacional”.

Portillo recuerda haber tenido “cierta comodidad” en la prisión por la facilidad de recibir visitas, ver películas, leer, estudiar, debatir entre los reos y hacer ejercicio en un gimnasio improvisado. “La mayoría de los que estábamos ahí, con excepción mía, queríamos tener cierta influencia política (…) pero no en las instituciones”.

Portillo incluso grabó desde Mariscal Zavala un mensaje para apoyar la candidatura a la Presidencia en 2011 de Mario Estrada, un empresario hoy condenado por narcotráfico en Estados Unidos y cuya promoción le valió “para 18 diputados”.

La periodista y directora ejecutiva de la Coalición Movimiento Pro-Justicia que lucha contra la impunidad en Guatemala, Carmen Aída Ibarra, coincide en que la de Mariscal Zavala “no es una cárcel como todas las demás”, sino que “se ha convertido en un referente de prisión para personas que gozan de ciertos privilegios”.

Este centro de detención, que se improvisó de manera provisional en unas barracas en 2010 y que fue oficialmente habilitado en 2015 mediante un acuerdo entre los ministerios de Interior y de Defensa, “reúne a los políticos y a funcionarios más influyentes de una época del país y que están sindicados, algunos condenados, en casos graves de corrupción, de alto impacto político y de alto impacto social”, indica Ibarra.

Mariscal Zavala tiene en sus instalaciones “a las personas que han sido identificadas como algunos de los responsables de la gran corrupción que ha habido en el país en los últimos tiempos” y tiene “el funcionamiento de una especie de cartel”, puntualiza Ibarra.

En la prisión, los políticos tras las rejas “se han organizado para diseñar y ejecutar desde ahí tanto como se pueda estrategias de cooptación del Estado”, añade.

LA FAUNA DE ORO

La cárcel de Mariscal Zavala tiene capacidad para 114 hombres en un área y 21 hombres y mujeres en otra (por separado). Sin embargo, hasta este viernes superaba su capacidad con 206 hombres y 28 mujeres en sus instalaciones.

Uno de los políticos que estuvo en la prisión y quien prefiere el anonimato contó a Efe que dentro del área vip del Mariscal Zavala encontró “caras malencaradas” y “mensajes intimidatorios”, pero también voces de “apoyo y gente reservada”.

Dentro de la cárcel reina “el frío y el hielo de algunos enemigos políticos”, aseguró.

La lista de personajes influyentes que han pasado por Mariscal Zavala es extensa. Desde los que han desfilado y ya no están como Giammattei, Portillo o los acaudalados empresarios farmacéuticos José Estuardo y Francisco José Valdés Paiz, hasta los que aún se mantienen tras las rejas como los hermanos Martinelli Linares, Pérez Molina, el futbolista Marco Pablo Pappa o el exsecretario privado del exmandatario Álvaro Colom, Gustavo Alejos.

Que tres de los últimos cinco presidentes guatemaltecos hayan pisado Mariscal Zavala no es casualidad. Por sus puertas entraron Portillo, Pérez Molina y también Álvaro Colom, reflejo de que “tenemos un Estado completamente fallido”, en palabras del mismo Portillo.

Emiliano Castro Sáenz

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