Madre inmigrante espera un milagro

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Por Williams Viera | [email protected]

Winston-Salem, NC.- Las horas siguen la cuenta regresiva en la vida de Minerva Cisneros García, una inmigrante mexicana que desde  hace 17 años vive en Winston-Salem con sus tres hijos, dos estadounidenses y uno,  invidente, protegido por DACA.

Ella espera que el tiempo se detenga y no llegue el próximo 30 de junio desde el momento que funcionarios del Servicio de  Inmigración y Aduanas (ICE) le indicaron que, ese día, tiene que abandonar Estados Unidos.

Y es que Cisneros García recibió la noticia en mayo pasado, mientras se reportaba en las oficinas del ICE, en Charlotte.

“Debe presentarse de nuevo el 30 de junio con un tiquete de avión o de autobús a México, pero sin regreso”, le dijeron en ICE.

Minerva Cisneros García tiene permiso de trabajo, licencia de conducir y una tarjeta de Seguro Social y nunca ha tenido problemas con la ley, por lo que considera que su expulsión del país es injusta.

La abogada de Cisneros, Helen Parsonage, dijo que  “estamos buscando una vía que permita que mi cliente se quede”, pero se negó a dar a conocer cómo lo va a lograr.

La historia

Cisneros García llegó directamente a Winston-Salem hace 17 años  junto a sus hijos Eduardo, invidente, y Diego, de 5 y 3 años de edad respectivamente.

“Llegué aquí con 22 años de edad. Mi esposo, Luis, había fallecido luego de un accidente de trabajo. Y desde que vivimos en Winston-Salem trabajé en una compañía durante 11 años y en ella aprendí a manejar maquinaria pesada, lo que hacía  para sacar adelante a mis hijos”, dijo Cisneros García.

Todo su esfuerzo se vio desmoronado cuando el menor de sus hijos, Diego, fue diagnosticado con  leucemia y murió en  2007.

Con el tiempo, la joven Minerva se enamoró y se casó con un ciudadano estadounidense, en 2008, un matrimonio que duró pocos años y del que nacieron dos  niños, hoy de 3 y 6 años de edad, quienes se quedarían desamparados junto,  a su hermano invidente,  si se cumple la orden de deportación.

Frente a migración

La historia de Minerva Cisneros García con las autoridades de Inmigración comenzó cuando cruzó la frontera en el año 2000 y fue detenida junto a sus hijos. Luego le dieron permiso de quedarse en territorio estadounidense por seis meses con el compromiso que volvería a México, pero ella decidió quedarse y luchar por su familia.

Un día, en 2009, al terminar su jornada laboral, fue detenida en un retén vehicular frente a los apartamentos de ‘Las Flores’.

El programa 287g estaba vigente en el condado y al ser procesada, su orden de deportación se activó de inmediato y la detuvieron.

“Viví horas de infierno, estaba preocupada por mis hijos y en especial por Eduardo, quien es ciego. Entonces me dejaron libre por una decisión humanitaria al quedarse ellos sin la persona que los protegía. Me aconsejaron que buscara un abogado para que atendiera mi caso porque estaba casada, en ese entonces, con un ciudadano estadounidense”, dijo Cisneros García.

El consejo de las autoridades llevó a esta madre a contratar los servicios de un abogado para solucionar su estatus migratorio.

“En ese entonces me recomendaron al abogado Mark Atkinson y durante años dilató mi caso y aunque le pagué más de seis mil dólares no solucionó nada. Y ahora afronto una situación complicada. No quiero dejar a mis hijos porque tal vez nunca los voy a volver a ver”, dijo entre sollozos.

Luego estuvo reportándose periódicamente a ICE, pero en mayo pasado la deportación se hizo evidente.

Varias iglesias y grupos comunitarios se han unido con la esperanza que Minerva no sea deportada y permanezca junto a sus hijos.

La semana pasada se realizó una vigilia en Green Street Church para dar apoyo a esta madre inmigrante e invitar a la comunidad a que firme la petición para conseguir su estancia en el país.

Firme la petición online:
www.change.org/P/sean-gallagher-save-mother-of-3-from-deportation-minerva
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