Madre hispana lucha por su vida en hospital infantil

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• La niña de 17 años fue ingresada el pasado 3 de enero tras un confuso incidente que luego los médicos determinaron como un caso de violencia doméstica.

Charlotte, NC.- Mayra Ramírez se debate entre la vida y la muerte en el cuarto del Hospital Infantil Levine tras un presunto caso de violencia doméstica.

La joven madre de 17 años fue golpeada por su pareja y padre de su hijo de 8 meses, Gerardo Gutiérrez, de 21 años, según explicó a HOLA NEWS la señora Karla Ávila, madre de la menor.

El pasado jueves 3 de enero, Ramírez fue internada con un traumatismo craneal en el centro médico donde hasta el cierre de esta edición permanece inconsciente. Según Ávila, quien se enteró de la condición de su hija varias horas después del incidente por parte de un allegado a la familia, Mayra además tiene los dientes frontales quebrados y marcas en el cuello y en los brazos.

“Él (Gerardo) llegó al hospital hasta el día siguiente, como si nada, supuestamente porque estaba cuidando a su hijo”, contó Ávila a HOLA NEWS.

Mayra Vanesa Ramírez Ávila se debate entre la vida y la muerte en el Levine Children Hospital, luego de una presunta brutal golpiza a manos de su compañero de vida Gerardo Gutiérrez (derecha), de 21 años./ Fotos cortesía.

Los hechos

A tempranas horas de la tarde del jueves 3 de enero, se encontraban en la vivienda donde sucedió el hecho la víctima, Gutiérrez y la mamá de este.

Según relató a este semanario Karla Ávila, la madre de Gutiérrez le habría comentado que la joven pareja estaba discutiendo y que el joven había roto las paredes de la habitación y el teléfono de Mayra, pero que luego “todo ya estaba bien”.

Luego, tuvieron que llamar al 911 porque la adolescente estaba inconsciente.

Las versiones de la familia del padre fueron variando con el transcurso de las horas. Primero dijeron que la madre adolescente había tomado pastillas y se cayó, después que los dientes se le quebraron cuando el novio le metió la mano a la boca para hacerla vomitar porque ella estaba convulsionado.

Según contó la mamá de la presunta víctima, “cuando los paramédicos llegaron, ella ya no respiraba, tuvieron que reanimarla”, con lo que surgió un tercer argumento que fueron los médicos quienes la lastimaron.

Los hechos son investigados por la Policía de Charlotte como un caso de violencia doméstica, y tras cuestionamientos por parte de autoridades y Servicios Sociales ya se emitió una orden de arresto contra Gutiérrez, y las visitas de su familia al área de Terapia Intensiva han sido restringidas por el personal del hospital.

Según registros policiales, Ramírez Ávila y Gutiérrez fueron arrestados el pasado 30 de mayo tras una riña. Ella recibió cargos de un delito menor por asalto con arma mortal y Gerardo cargos de felonía por asalto por estrangulación y un delito menor de asalto a una mujer.

De acuerdo a la denuncia de la familia hecha a este semanario, no era la primera vez que Gerardo Gutiérrez golpeaba a Mayra y que lo acontecido en esta vez ha sido el límite de la violencia contra esta menor.

“Hemos escuchado rumores de que Gerardo y su mamá están planeando irse para Florida”, dijo la tía de Mayra, prefiriendo mantener el anonimato. “Pero este muchacho tiene que pagar, queremos que se haga público lo que ha hecho para que no siga maltratando niñas y mujeres que se atraviesen en su camino. Mi sobrina ya ha sufrido dos infartos y los médicos dicen que su condición se puede evaluar con el día a día, que no pueden garantizar su sobrevivencia”.

El llamado de la familia Ávila es un reflejo de la creciente epidemia de violencia doméstica que solo en la ciudad de Charlotte fue la causa de varias muertes violentas durante 2018.

Según los últimos datos obtenidos por HOLA NEWS, hasta 2016, más de 660 reportes de violencia doméstica fueron presentados por víctimas hispanas en la ciudad de Charlotte, una cifra que se queda corta ante lo que muchos activistas de defensoría de la mujer consideran que es un delito que en muchos casos no se denuncia por el temor de las víctimas hacia sus agresores, el miedo a ser deportadas o a ser separadas de sus hijos.

Al cierre de esta edición Gutiérrez aún no había sido arrestado.

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