El creciente deseo de los estadounidenses por conocer sus orígenes y raíces genéticas mediante el uso de test genéticos, impulsado en gran parte por artistas y famosos, abre la puerta a un gran espectro de sorpresas, tanto agradables como embarazosas.
“Algunos clientes quieren saber cosas sobre su salud, otros sobre su familia, otros sobre sus raíces ancestrales… Cada viaje por el ADN de alguien es único”, explica una portavoz de 23andMe, una de las mayores compañías del sector en EE.UU., con una cartera de 5 millones de usuarios.
Algunas caras conocidas, como los cantantes Demi Lovato y Residente, la “celebritie” Kim Kardashian o la actriz Jessica Alba, entre otros, han explorado su linaje a través de este procedimiento en los últimos años, poniéndolo de moda al exponer sus resultados.
Esta iniciativa, a mayor escala, es la que registró en un documental el rapero puertorriqueño Residente tras conocer sus orígenes.
En esa pieza, publicada en 2017, el cantante visitó distintas regiones de Siberia, el Cáucaso, China, África Occidental, España, Inglaterra y Puerto Rico, destinos en los que compuso canciones usando instrumentos y ritmos típicos de las distintas zonas.
Sin embargo, en otras ocasiones se descubren secretos que no son tan atractivos o agradables.
El biólogo ‘George Doe’, apodo que se dio a sí mismo este hombre en un artículo que escribió en la revista Vox sobre esta cuestión, se compró un kit de la misma empresa para él y regaló un par de ellos a sus padres para que descubrieran sus raíces ancestrales.
El obsequio acabó en el divorcio de sus padres a las pocas semanas después de que encontraran, a través de la base de datos de 23andMe, que el padre tenía otro hijo fruto de una relación fuera del matrimonio.
“Estoy realmente devastado por el resultado, esto es algo que nunca hubiera deseado”, escribió en su artículo “George Doe”.
Por ahora, varios expertos en bioética han advertido que los consumidores no están lo suficientemente informados sobre los riesgos potenciales de obtener y compartir su información genética, y exponerse así a sorpresas variopintas.

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