Los productores de soja de Brasil acusan de “colonialismo” a la UE

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Brasilia, 23 nov (EFE).- La Asociación Brasileña de Productores de Soja (Aprosoja) tildó este martes de “colonialista” un proyecto de la Unión Europea (UE) que apunta a prohibir la exportación de productos agrícolas obtenidos en suelos desforestados y degradados.

“Proteccionismo comercial disfrazado de preocupación ambiental. De eso trata la medida” que se debate en la UE “para restringir las importaciones de productos agrícolas bajo el argumento de intentar contener la deforestación”, dice una nota divulgada por Aprosoja.

En tono muy duro, el comunicado sostiene que esa normativa puede suponer una “afrenta a la soberanía” brasileña, pues “mide con la misma vara la conversión de suelos permitida por las leyes” del país y “la deforestación ilegal, que ya es castigada por la legislación”.

Según Aprosoja, “la Unión Europea precisa entender que no es más la metrópolis del mundo y que Brasil y el resto de los países de Suramérica dejaron de ser sus colonias”.

Las preocupaciones de la UE en relación al continuo aumento de las tasas de deforestación en Brasil, y en particular en la región amazónica, han generado roces sobre todo en los últimos tres años, desde que asumió el poder el presidente Jair Bolsonaro.

El Gobierno del líder de la ultraderecha ha promovido agresivas políticas para un mayor desarrollo económico de la Amazonía y, según organismos ecologistas, de ese modo ha alentado también el avance de la deforestación y la degradación de los suelos en esa región, que es considerada el mayor pulmón vegetal del planeta.

Las dudas en relación a las políticas medioambientales de Brasil mantiene virtualmente paralizado el trámite para la ratificación del acuerdo comercial anunciado a mediados de 2019 entre el Mercosur y la UE, tras dos décadas de negociaciones.

El comunicado de los productores de soja sostiene, en relación a esa incertidumbre, que el Gobierno brasileño reafirmó en la reciente cumbre del clima de la ONU (COP26) su decisión de combatir y poner fin a la deforestación ilegal para 2028.

“Si eso no es suficiente, podemos concluir que las intenciones de la Unión Europea no se refieren a la protección ambiental, sino a un intento de imponer barreras comerciales a productores de alimentos de Brasil para proteger a los agricultores de sus países”, añade el comunicado.