La inflación en Argentina cede en junio, pero se mantiene alta

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ARGENTINA INFLACIÓN

Buenos Aires, 15 jul (EFE).- La inflación en Argentina cedió levemente en junio pasado, pero se mantiene alta, un 3,2 % mensual, pese al retraso en la actualización de las tarifas de servicios públicos y de la depreciación del peso, según coinciden los analistas.

También, resaltan un problema estructural que cuesta resolver con los acuerdos de precios que además aplica la administración de Alberto Fernández.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó este jueves que los precios al consumidor en Argentina subieron en junio el 3,2 % frente a mayo último.

El dato del sexto mes del año revela una leve desaceleración respecto de mayo, cuando la inflación fue del 3,3 %, y es una mejora respecto del 4,8 % registrado en marzo pasado, pero se ha mantenido por encima del 3 % mensual en los últimos nueve meses.

En términos interanuales, los precios al consumidor avanzaron en junio un 50,2 % y en los primeros seis meses del año acumularon un alza del 25,3 %.

De acuerdo con el informe oficial, entre las subidas registradas en junio destacaron los segmentos de comunicación (7 % mensual) y de bebidas alcohólicas y tabaco (5,5 %).

META ANUAL Y ALIMENTOS

La trayectoria de los precios en el segmento de alimentos y bebidas sigue siendo preocupante debido a su impacto en el costo de la cesta básica y en el nivel de pobreza, creciente en Argentina.

De acuerdo con los datos difundidos este jueves, los precios de alimentos y bebidas subieron en junio 3,2 % mensual y el 53,2 % en términos interanuales, en tanto acumularon una subida del 26,4 % en el primer semestre del año.

El Ministerio de Economía explicó que “el aumento de los precios de los commodities en el mundo” impacta “también en los precios de los alimentos que se comercializan en el mercado interno”, según un comunicado difundido este jueves.

Para Economía, “esta inflación desordenada es un fenómeno nuevo y propio de la pandemia” que está “haciendo que a otros países también se les complique cumplir con sus metas”.

Sucede que el Gobierno había proyectado una inflación del 29 % para este año, que la dinámica actual impide alcanzar.

Los últimos pronósticos privados que recaba mensualmente el Banco Central señalan que la inflación será este año del 48 % y en 2022, del 42 %.

Economía espera que “la desaceleración” del índice mensual “continúe el resto del año”, lo que coincide con las previsiones privadas, de una inflación del 2,9 % en julio y del 2,8 % en agosto.

En tanto, había informado al Congreso que “continuará con el proceso de acuerdos de precios” para “fijar valores de referencia para un conjunto de bienes de primera necesidad”, mientras el Banco Central seguirá administrando la depreciación de la moneda doméstica y manteniendo la política de esterilizar eventuales excesos de liquidez.

INERCIA Y ELECCIONES

Esta política preocupa a los analistas por los desequilibrios que se acumulan hasta después de las elecciones legislativas de noviembre próximo, en un contexto en que la inercia inflacionaria sigue firme -la inflación núcleo fue del 3,6 %, por encima de la general- y el Gobierno avaló una nueva negociación de las paritarias.

“Lo que mostró el primer semestre es que estructuralmente la situación de la inflación se sigue deteriorando, aunque esto no sea plenamente visible por el conjunto de atenuantes pre-electorales que puso en juego el Gobierno, pero que tendrá que ir retirando más tarde o más temprano”, indicó un informe de la firma de inversiones Consultatio.

En tanto, la consultora Delphos Investment alertó que “el esfuerzo esterilizador” del Banco Central “debería activarse nuevamente” para moderar las presiones inflacionarias debido a la emisión de moneda que realiza para financiar el fisco en un contexto en que se reduce la demanda de dinero.

Además, la alta inflación que registra Argentina se da en un contexto de recesión económica que lleva ya tres años y que se ha profundizado en 2020 por la pandemia de la covid-19.

Los precios al consumidor habían acumulado el año pasado una subida del 36,1 %, logrando una desaceleración respecto al 53,8 % verificado en 2019.