“Los minutos negros”, un film mexicano sobre la insensibilidad de la Justicia

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MÉXICO CINE

Ciudad de México, 27 oct (EFE).- Años de preparación, de realización y muchas versiones distintas de la misma historia habitaron la mente del director mexicano Mario Muñoz para hacer “Los minutos negros”, un filme que no podría haber sido de otra forma y que hace una reflexión a la insensibilidad de las instituciones del Poder Judicial.

“El cine tiene esa magia y esa forma ser. Es una dictadura tremenda que dice así es (como debes hacerlo), te tienes que quedar con lo esencial y eso creo que es lo que está en la película”, cuenta este miércoles Muñoz en entrevista con Efe.

Muñoz (“Bajo la sal”, 2008) está convencido de que los libros eligen al lector y no al revés, prueba de ello fue su encuentro con “Los minutos negros”, la novela de Martín Solares publicada en 2009, que lo llevó no solo a hacer un filme, sino también a trabajar con el escritor para hacer la mejor versión de esta y ahora planear incluso un segundo título.

EL REFLEJO DE UN PAÍS EN SU POLICÍA

Martín Solares es nacido en Tampico, en el nororiental estado de Tamaulipas, y recuerda los periódicos de su infancia repletos de noticias violentas y sus padres, para protegerlo, escondiéndolos para que él no los viera.

Los esfuerzos fueron en balde, puesto que Solares se enteró de todo y principalmente quedó impactado con la historia del llamado Chacal, un asesino en serie responsable de la muerte de varias niñas.

“Decidí escribir una historia 20 años después porque no me quitaba el tema de encima y mientras más lo pensaba más me daba cuenta de que la historia de mi ciudad y de mi país se reflejaba en cómo se había comportado la Policía de Tamaulipas respecto a ese asesino en serie”, reflexiona el escritor.

El filme de Muñoz sigue la historia del policía Vicente Rangel (Leonardo Ortizgris) que en medio de la corrupción que inunda su estación de policía busca llegar a la justicia con respecto a una serie de asesinatos violentos a niñas.

Rodeado de personas buenas que complementan la película con toques de humor, el camino para Rangel será difícil, puesto que los beneficios propios de los demás agentes de la policía se entrelazan con el poder de los altos mandos implicados en los crímenes y la corrupción.

“Una película como ‘Los minutos negros’ trata de contar una historia divertida, escalofriante y estrujante, pero siempre interesante, que nos haga pensar en el tipo de justicia que tenemos ahora a través de una historia que pertenece a los años 70”, menciona Solares.

Martín tuvo en mente a las muertas de Ciudad Juárez al escribir el libro, desde su perspectiva los medios de comunicación y los discursos oficiales han convertido estos dolosos acontecimientos sociales en números y estadísticas logrando con ello insensibilizar a la gente, cosa que cree puede combatirse desde el cine.

“Lo que el arte y la ficción hace es traspasar la realidad. Creo que la ficción tiene esa gran forma que nos permite rendirnos ante ella para poder decir, esta es la historia de una tragedia”, reflexiona el director.

ESENCIA Y LITERATURA

Tanto Mario como Martín aseguran que hicieron una buena mancuerna creativa para realizar la película pero uno de los retos principales fue encontrar la esencia de la novela para convertirla en un filme.

“No calcamos la novela, la depuramos hasta quedarnos con lo mejor y lograr que el arte estuviera en el centro de cada escena. Fue como quedar casi con el aroma de la historia original”, dice Mario.

Ambos son amantes del llamado cine “noir” y se inspiraron en este género para realizar esta película.

“Los minutos negros” es parte de la selección oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) que comienza sus actividades este miércoles y compite con títulos como “Una película de policías”, “Nudo mixteco” o “El hoyo en la cerca”, entre otros.