Los Juegos de las pantallas: el 4K HDR y la nube al servicio de la narración

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TOKIO 2020 TECNOLOGÍA

Tokio, 21 jul (EFE).- 9.000 horas de contenido en 17 días, imágenes con una resolución de 8 millones de píxeles, paquetes en 8K, plataformas solo para contenidos digitales, contenidos trabajados en la nube… La transmisión de los Juegos de Tokio será un banco de pruebas para un sinfín de innovaciones tecnológicas que, sin embargo, están pensadas con un único objetivo: ponerse “al servicio de la narración”.

“Me encanta la tecnología, pero me gusta más contar historias”.

Con este lema afronta la producción de las imágenes de los Juegos el director ejecutivo de OBS, el griego Yannis Exarchos. Olympic Broadcasting Services (OBS) es el organismo del COI encargado de producir y facilitar la imagen de las competiciones olímpicas a las cadenas compradoras de los derechos de transmisión.

Con los estadios vacíos de público, los Juegos de 2020, celebrados en 2021 por la pandemia, serán más que nunca los Juegos de las pantallas.

En Tokio, la realidad aumentada y la realidad virtual llegarán a la producción televisiva para quedarse, pero los contenidos se trabajarán en distintos formatos “con las necesidades de los medios sociales y digitales como prioridad”, según el COI.

Por un lado, la altísima resolución de las imágenes de los Juegos. hasta en 8K, exigirá pantallas gigantes para apreciar su auténtica definición. Por otro, el consumo de contenidos en teléfonos y aplicaciones móviles demandará modelos distintos. Es por ello que el organismo olímpico ofrecerá en Content+ una plataforma web “dedicada principalmente a contenidos cortos y digitales”, que tendrán en Tokio “más protagonismo que nunca”.

La cobertura de los Juegos será “la primera que se producirá de forma nativa en 4K HDR”.

¿Cuál es la diferencia?

El High Dynamic Range (HDR) o Alto Rango Dinámico es una tecnología que acerca como nunca la imagen a la realidad, al añadir un mayor rango de luz y de colores. Los valores de luminosidad se ajustan fotograma por fotograma y, gracias a la iluminación individual de distintas zonas de la pantalla, “los blancos son más blancos y los negros más negros”, se distingue entre diferentes tonalidades de sombra, los colores son más variados y, en conjunto, la imagen resulta mucho más natural.

El HDR está vinculado al 4K, que ofrece más de 8 millones de píxeles de resolución (3.840 x 2.160) y quintuplica lo habitual en los televisores Full HD.

Pero, además, la corporación pública NHK, encargada de la transmisión de los Juegos para Japón, se lucirá ante los espectadores locales con un paquete de transmisión en 8K, un formato que alcanza una resolución de 7.680 x 4.320. Es decir, que multiplica por cuatro la resolución del 4K.

El 8K requiere en principio televisores de gran formato, con un nuevo HDMI 2.1. capaz de transmitir datos con esa resolución. Según la publicidad de las marcas fabricantes, “las imágenes son mucho más nítidas, con bordes mejor definidos y sin el menor rastro de píxeles”.

Hasta ahora, los contenidos en 8K eran de difícil distribución por su peso: una película puede ocupar más de 200 GB. Pero la nube y Alibaba han llegado al rescate, como explica Yannis Exarchos.

“Alibaba -patrocinador preferente del COI- es uno de los actores clave en el mundo de la tecnología en la nube y junto con ellos desarrollamos lo que llamamos OBS Cloud, que es una plataforma que permitirá a los radiodifusores recibir contenidos en la nube e incluso trabajar en ellos a distancia”, explica el directivo griego.

La posibilidad de posproducir y comentar las imágenes desde otros países conllevará una reducción de los equipos técnicos y humanos desplazados por OBS a Japón. El Centro Internacional de Radiodifusión (IBC) de Tokio tendrá un tamaño un 25 % inferior al de Río 2016 y habrá un 27 % menos de cadenas trabajando in situ.

Gracias a las imágenes distribuidas por OBS, la “narración” de los Juegos que Exarchos ubica en un lugar prioritario incluirá “mucha más cobertura entre bastidores que nunca”, lo que proporcionará a los consumidores, promete el COI, “una visión real de lo que significa ser un atleta olímpico”.