Manuel Sánchez Gómez
Londres, 4 abr (EFE).- El ganador del Mundial de dardos se embolsó 31.000 libras en el año 2000. El que se lleve el torneo en 2026 se anotará un millón de libras. Es una explosión sin precedentes en el deporte mundial. Un 'boom' que se explica en parte a través de la figura de Luke Littler, el Roger Federer de esto, pero que tiene muchas otras vertientes: diversión, empatía con los jugadores, facilidad de juego y espectacularidad.
Celebrado entre finales de diciembre y principios de enero, el campeonato del mundo, organizado en Londres, en el Alexandra Palace, un recinto conocido para los amantes de los dardos como “Ally Pally”, es el mejor ejemplo del éxito de este deporte. Las entradas para los 16 días de competición se agotaron en menos de quince minutos. Esto es un total de 90.000 tickets vendidos para un evento que reúne a 96 jugadores y que ha repartido un premio de 500.000 libras al ganador en 2024 y 2025.
Los campeones de hace dos décadas, es decir, no hace tanto tiempo, se tiran de los pelos al ver el dinero que mueve este deporte de pub que ahora es un fenómeno en televisión y redes sociales. El premio, además, aumentará de cara a 2026 y será de un millón de libras, con una inversión anual de la federación de dardos de 26 millones para todas sus competiciones.
Pese a su popularidad histórica en lugares como Inglaterra, Gales, Irlanda, Holanda y Alemania, es en los últimos años cuando los dardos han dado el salto al 'mainstream', como demuestran, no solo su presencia en los eventos, sino también sus audiencias en televisión. Para 'Sky Sports', la cadena que tiene los derechos de retransmisión en Reino Unido, los dardos son el cuarto deporte más importante tras el fútbol, la Fórmula Uno y el cricket.
El Federer de esto
A esto ha contribuido mucho Luke Littler, el chico de ahora 18 años que en 2024 alcanzó la final del Mundial siendo menor de edad -tenía 16 durante la disputa del torneo- y que en enero se proclamó por primera vez campeón del mundo al vencer en la final a Michael van Gerwen.
“Es un Roger Federer de esto, es un talento generacional, como Phil Taylor, una leyenda del pasado”, explica desde Berlín Héctor de Serpa Pinto, un español que sigue con frecuencia los dardos, viaja a los torneos y que esta semana se encuentra en Alemania para presenciar la jornada de Premier League se celebra en el Uber Arena.
“Va a haber 17.000 personas aquí. Es un deporte que cautiva a las masas por su espectacularidad”, añade, al tiempo que recalca que los dardos forman parte de la vida semanal en lugares como Inglaterra, Holanda y Alemania, que son habituales las ligas semanales y recomienda, para aquellos que quieran iniciarse, seguir en redes sociales a Damon Heta.
“Es el que me hizo engancharme a esto, salía a los 'welcome' vestido de Bola de Dragón… Y te digo que está tranquilamente entre los quince mejores del mundo”.
Un deporte al alcance de todos
La sencillez del deporte es otro de los factores que explica su éxito. En el Mundial se juega al 501, es decir, a través de las tiradas se va bajando ese número, en función de donde vaya el dardo y el primero que llega se lleva una “leg”. El primero que llega a tres “legs” suma un set y las eliminatorias se juegan al mejor de tres sets, a excepción de la final, que se disputa al mejor de siete sets.
La jugada perfecta es el “nine darter”, es decir necesitar solo nueve dardos para completar una “leg” -bajar de 501 a 0-. Para hacer más emocionante y recompensar esta jugada, la casa de apuestas Paddypower, uno de los patrocinadores del Mundial, daba a los jugadores 60.000 libras por lograr un “nine darter” durante el torneo. Además, otras 60.000 libras iban a la asociación para la lucha contra el cáncer de próstata en Reino Unido y otras 60.000 a un aficionado entre el público. La casa de apuestas también donaba a dicha asociación 1.000 libras por cada jugada que contabilizase 180 puntos, es decir, un triple 60.
Otras razones que explican la popularidad de este deporte y por qué figuras como el príncipe Enrique, Ed Sheeran y James Maddison, entre muchas otras celebridades, se han acercado a él, es por su espectacularidad, su colorido, siendo más que habituales los extravagantes disfraces entre el público, la empatía con el jugador, que suele ser una persona de a pie alejada de la distancia que ponen a menudo estrellas de otros deportes como el fútbol, y su relación con el alcohol.
Mientras que otros deportes como el fútbol prohíben el consumo de alcohol en la grada, para evitar el 'hooliganismo', en los dardos es habitual que corran pintas y pintas de cerveza entre el público.
“El mundo es un sitio de mierda y aun así puedes tener una gran noche en los dardos y olvidarte de todo lo demás”, aseguró Barry Hearn, presidente de la federación de dardos, en el documental “Game of Throws”.