Los bancos Carige y BPER sondean convertirse en la cuarta entidad de Italia

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ITALIA BANCA

Roma, 11 ene (EFE).- Los bancos italianos Carige y Banca Popolare dell’Emilia Romagna (BPER) sondean desde hoy su posible fusión, una operación que crearía la cuarta entidad del país, con unos 5 millones de clientes y activos por valor de 150.000 millones de euros.

El fondo italiano de protección de depósitos FITD -que tiene el 80 % del capital de Carige desde que lo salvó en 2019- y BPER se han dado cuatro semanas para comprobar si se dan las condiciones para que BPER compre Carige.

La nueva entidad tendría más de 20.000 empleados, 2.000 filiales, una capitalización bursátil de unos 3.300 millones de euros y se produciría en un momento en el que el Banco Central Europeo (BCE) insiste en las uniones en el sector europeo para que aumente su competitividad en un contexto difícil, por los bajos tipos de interés.

BPER no ha dado una estimación de las sinergias que se generarían y ha calculado un crecimiento de los beneficios por acción (BPA) de dos dígitos a partir de 2023.

FITD ya rechazó en diciembre la oferta no vinculante de BPER, pero ahora la ha mejorado.

BPER plantea hacerse con el 80 % del FITD a un euro y lanzar una oferta pública de adquisición (opa) a 0,80 euros por acción, incluida una prima del 29 % sobre el precio del 13 de diciembre, por el capital residual. Esto ya supone una modificación crucial respecto a la propuesta del 14 de diciembre, cuando sugirió hacerse con el 88,3 % a un euro.

El segundo cambio se refiere a la ampliación de capital: BPER pide a Carige que sea de 530 millones de euros, la mitad de lo que exigía en diciembre.

“FITD no puede estar dentro de Carige para siempre. Para BPER es una operación interesante porque a coste cero se haría con una importante red de filiales y reforzaría su posición patrimonial”, explicó a Efe el economista Angelo Baglioni, profesor de Economía en la Universidad Católica de Milán.

BPER, el quinto banco de Italia por volumen de activos, está inmerso en un proceso de expansión y el año pasado se hizo con 500 sucursales vendidas como parte de la opa de Intesa Sanpaolo sobre UBI Banca.

Si ahora consigue Carige, estaría en mejores condiciones de plantar cara a su rival más directo, el grupo Banco BPM, nacido en 2017 de la integración de Banco Popolare y Banca Popolare di Milano.

La fusión es conveniente porque ambas entidades se complementan territorialmente: Carige opera sobre todo en la zona de Liguria (norte), una región en la que BPER tiene escasa presencia.

BPER ganó desde enero a septiembre del pasado año 586,2 millones de euros; mientras que Carige registró unas pérdidas de 76,6 millones.

Su unión tendría lugar después de que el pasado noviembre el vicepresidente del (BCE), Luis de Guindos, insistiera de nuevo en la importancia de que haya fusiones nacionales y europeas para que el sector mejore su rentabilidad.

El sector bancario italiano se mueve y en los años más recientes ha tenido dos ejemplos: uno de éxito, la compra de UBI Banca por parte de Intesa Sanpaolo; y un fracaso, el intento el año pasado del Tesoro italiano para que UniCredit adquiriera el recapitalizado Monte dei Paschi di Siena (MPS), si bien la situación es diferente, porque UBI era una entidad sana.

Baglioni subrayó que la realidad de Carige se asemeja más a la de MPS, aunque la condiciones para BPER son ventajosas.

El problema que tienen este martes los inversores minoritarios de Carige es que el precio de 0,80 euros es un 10 % inferior al que marcó la entidad al cierre de ayer, lunes, y eso se ha reflejado en el parqué milanés.

La compra de Carige es atractiva en este momento, porque el Gobierno italiano ha extendido hasta junio de 2022 los incentivos fiscales para las fusiones bancarias, con un techo de hasta los 500 millones de euros, con la intención de que el sector se refuerce frente a los competidores europeos.

En los últimos días, ha habido tres pretendientes interesados, BPER, el banco francés Crédit Agricole y el fondo estadounidense Cerberus, con lo que las acciones se habían disparado ante la esperanza de que los potenciales compradores aumentaran su contraprestación en la opa, pero no ha ocurrido.

Los sindicatos italianos han pedido que cualquier fusión garantice los empleos actuales y mantenga la presencia de Carige en el territorio en el que opera.