Los arrestos por marihuana agravan la desproporción de latinos encarcelados

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JUSTICIA

Denver (CO), 21 jul (EFE News).- Los arrestos de latinos por consumo o posesión de marihuana ha agravado la desproporción en el número de presos hispanos en las cárceles de Estados Unidos y la legalización de la marihuana recreativa no ha contribuido a reducir esa disparidad, según reportes oficiales, comunitarios y académicos.

En Nebraska, por ejemplo, un informe difundido por la organización comunitaria RISE, en Omaha, indica que “casi la mitad” de los reclusos de ese estado es de origen latino, a pesar de que los latinos representan sólo el 10 % de los resientes en ese estado.

Como comparación, a nivel nacional, según el Buró de Estadísticas Judiciales (BJS), el 21 % de los presos son hispanos, aunque los latinos son sólo el 18 % de los 328 millones de habitantes del país.

Al presentar su informe, Jeremy Bouman, CEO de Rise, calificó de “desagradable” la estadística sobre el desproporcionado número de presos hispanos y afroamericanos en Nebraska.

En su opinión, esta situación se debe a la falta de un programa adecuado de ayuda a esos presos durante su condena y después de cumplirla para que se reintegren a la sociedad.

A la vez, un reciente estudio realizado por Anna Krause, de la Universidad de Nebraska en Lincoln, ofrece otra explicación por la disparidad racial entre la población carcelaria en ese estado y a nivel nacional: los arrestos relacionados con marihuana.

Usando datos del Departamento Penitenciario de Nebraska de los últimos 40 años (1980 a 2020), Krause encontró que, a pesar de que durante ese período creció el número de presos, hasta hace una década el porcentaje de reclusos latinos se mantuvo a un nivel similar al de latinos entre la población en general.

Pero desde 2010, “los hispanos tienen más posibilidades de ser enviados a prisión por posesión de drogas, por ser acusados de ‘traficar'”, una situación que se ve en menor medida entre los afroamericanos y sin paralelo entre los blancos.

Además, a partir de 2010, las sentencias para los latinos por drogas (en la mayor parte de los casos, marihuana) comenzaron a ser más largas que las sentencias de los blancos, incluso si los blancos eran convictos de crímenes mayores.

La razón, explica Krauser, fueron “cambios sociales de políticas públicas” que, al requerir sentencias carcelarias más largas por posesión o consumo de marihuana, “afectaron desproporcionadamente a los hispanos y a los afroamericanos”.

Y, contrariamente a lo que podría esperarse, la misma situación ocurre en aquellos estados que legalizaron la marihuana recreativa, incluso Colorado, el primer estado en implementar esa medida, en enero de 2014.

Según un reporte difundido hace dos días por la División de Justicia Criminal de Colorado (CDCJ), aunque la legalización causó una disminución temporal en el número de arrestos y encarcelamientos por uso o posesión de marihuana, esa disminución fue significativamente menor para los hispanos que para los otros grupos.

Específicamente, los arrestos de hispanos se redujeron en un 55 %, comparado con una reducción del 63 % entre afroamericanos y del 75 % entre blancos.

Y la disparidad se mantiene entre los arrestos de menores de edad de esos grupos, con una reducción del 26 % entre hispanos, contra el 41 % entre afroamericanos y el 47 % entre blancos.

El reporte de la CDCJ revela que, tras una disminución en los arrestos y encarcelamientos en Colorado relacionados por marihuana a partir de 2014 y por varios años subsiguientes, el número de arrestos y encarcelamientos volvió a subir en 2019 y llegó al mismo nivel que en 2012, es decir, antes de la legalización.

Por su parte, Bouman aseveró que “hemos puesto más personas en celdas en este país que en cualquier otro país del mundo”, enfatizando que esos encarcelamientos masivos son “un problema de justicia social, de derechos humanos y de salud pública”.