A los amparados al TPS

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Jorge Medina | [email protected]

Ahora que conocemos el destino de los amparados bajo el TPS de Nicaragua, Haití, El Salvador, el nerviosismo y la desesperación se hacen más latentes.

Muchos podrían criticar el por qué los amparados bajo este programa no se preocuparon de regularizar su situación si no  hasta ahora que les ha dicho que se termina la cobertura migratoria.

En primer lugar,  muchos de los ‘tepesianos’  no tienen manera de arreglar su situación legal, como sugieren los abogados. La mayoría están casados (probablemente con otro amparado al TPS), no tienen hijos nacidos en EE.UU. o los que sí los tienen, aún faltan muchos años para que cumplan la mayoría de edad y puedan pedirlos.

Algunos otros tienen casos de deportación cuando cruzaron la frontera y fueron detenidos antes y calificaron en el TPS,  lo cual los ampara de la deportación momentáneamente.

Me ha impactado  que algunas personas están pensando hasta en  vender sus casas, sus carros y mudarse a otro lugar o volver a su país. Muchos creen que sus sueños se están acabando;  otros,  que tienen negocitos de cualquier tipo,  ahora están nerviosos y hasta requieren ayuda sicológica y  no es para menos.  Muchos están acá ya por más de 20 años.

Los que están empleados en compañías que participan por  ley en el programa de verificación de documentos me comentan que están preocupados con qué va a ser de sus vidas cuando ya no cuenten con el permiso de trabajo o con la posibilidad de seguir contando con una licencia de conducir.

La verdad que al señor Trump y sus  asesores en materia de inmigración no le

importa la gente que ya está acá y que no tienen un archivo criminal. Por el contario,  saben dónde están, quiénes son y cuántos hijos tienen. Ha sido un golpe sicológico muy fuerte para los más de 320.000 amparados al TPS.

Sé que otros ya están solucionando su situación, pero la vasta mayoría está muy vulnerable.

Un llamado de atención a los del TPS es que deben unirse a las organizaciones que luchan por los inmigrantes para tratar de revertir este tema.

Entiendo que TRUMP despertó al Congreso para que haga algo en estos temas y se barajan varios proyectos de ley y acá si va a ser necesario el apoyo de gobiernos como Honduras y El Salvador que son los más afectados ya que tanto las remesas y la familias que se ayuda desde acá van a sufrir el impacto por igual.

Así que, además de orar y pedir la sabiduría divina, lo que queda  es unirse a una lucha por lograr un programa que regularice a los del TPS y a los que tampoco tienen alguna esperanza de arreglar su situación.

No se queden sentados amigos.  Unamos fuerzas,  ¡pero ya!.

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