Un libro muestra qué hizo diferentes a gemelos colombianos intercambiados

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Ana Milena Varón

Los Ángeles, 11 may .- La historia real de dos parejas de gemelos idénticos colombianos intercambiados al nacer es la base del libro “Hermanos accidentales”, que muestra cómo el entorno y la nutrición afectan al desarrollo de individuos genéticamente iguales.

El caso de Jorge Enrique Bernal Castro, William Cañas Velasco, Carlos Alberto Bernal Castro y Wilber Cañas Velasco fue conocido en 2015 en Bogotá, pocos meses después de que los cuatro jóvenes descubrieran, por una casualidad, que dos de ellos habían sido intercambiados al nacer por un error del hospital.

La psicóloga Yesika Montoya y la especialista en gemelos Nancy L. Segal han estudiado durante tres años el caso y han visitado a los cuatro protagonistas de la historia en dos ocasiones.

El resultado es “Accidental Brothers: The Story of Twins Exchanged at Birth and the Power of Nature and Nurture” (Hermanos accidentales: la historia de gemelos intercambiados al nacer y el poder de la naturaleza y la nutrición).

Cada pareja vivió 25 años con el convencimiento de que eran mellizos y que las diferencias físicas entre ambos eran normales.

“Éste es el único caso conocido de gemelos adultos idénticos intercambiados doblemente”, dijo en una entrevista con Efe Segal, profesora de la Universidad Estatal de California Fullerton y una de las investigadoras de gemelos más reconocidas.

Segal, que se enteró del caso por Montoya, quien es de origen colombiano pero vive en Estados Unidos y trabaja en la Universidad de Columbia, señala que la investigación sirvió para comparar los resultados del historial de vida en individuos genéticamente idénticos criados en entornos extremadamente diferentes y ver cuán similares resultan ser los hermanos no emparentados.

Pero el libro cuenta también cómo el intercambio accidental en vez de separar a los jóvenes, los convirtió en una familia de cuatro hermanos, agrega.

Segal resalta que el caso es especialmente significativo porque una pareja, Jorge y Carlos, se crió en Bogotá, la capital de Colombia, mientras que la otra lo hizo en una zona agrícola aislada y remota del país.

Los dos primeros lograron ir a la universidad y vivir en una ciudad animada y cultural, mientras William y Wilber apenas terminaron la primaria.

Cuando descubrieron el intercambio Jorge trabajaba como dibujante en una compañía y estudiaba ingeniería y su hermano Carlos se preparaba para ser contador.

Por su parte, William había emigrado a Bogotá en busca de oportunidades y trabajaba en una carnicería y su hermano Wilber le había seguido los pasos y era empleado de un supermercado.

Los cuatro jóvenes accedieron a compartir la experiencia y a pasar una serie de pruebas psicológicas con la única condición de que las investigadoras viajaran a Colombia y vieran de primera mano los entornos donde crecieron.

“Son jóvenes muy encantadores que cedieron su tiempo amablemente a este proyecto y que supieron manejar una situación muy difícil con mucha gracia”, dice Segal

Ella y Montoya sometieron a los hermanos y a sus familias a una serie de pruebas que les permitieran explicar cómo el haber vivido en ambientes diferentes y tenido una nutrición distinta puede hacer la diferencia en las habilidades del gemelo, sus rasgos de personalidad y de salud, entre otros aspectos.

Por ejemplo, en el caso de los gemelos Carlos y Wilber ambos tenían impedimentos en el habla, pero Carlos, que vivió en Bogotá, recibió terapia y logró superar el problema.

La otra pareja de gemelos Jorge y William también presenta diferencias especialmente en su personalidad.

Las investigaciones sobre gemelos han ayudado a los científicos a dilucidar el enigma de por qué el entorno influye en el desarrollo del ser humano.

Uno de los casos más conocidos es el de James Lewis y James Springe, dos gemelos nacidos en Iowa que fueron separados a las cuatro semanas de nacidos y se reencontraron 39 años después para descubrir que se habían casado y divorciado con mujeres llamadas Linda y que la segunda esposa de cada uno tenía ese mismo nombre.

Segal menciona otro caso significativo de un par de gemelos que fueron separados. Uno fue criado por una familia judía en Trinidad y el otro creció en un hogar católico en la Alemania nazi.

“Cuando se conocieron, compartieron muchas similitudes, pero sus puntos de vista e ideas políticas e históricas diferían mucho”, dice la especialista. EFEUSA

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