Librera de Nuevo México lleva solaz a migrantes que aguardan en la frontera

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EEUU LITERATURA

Phoenix (AZ), 30 ene (EFE News).- Una librera de Nuevo México lleva solaz a los migrantes que se encuentran en refugios y campamentos improvisados en ambos lados de la frontera de Estados Unidos con México, quienes a través de los libros que les regala olvidan temporalmente la larga espera y la difícil situación que viven en esos sitios.

Una de las impresiones más grandes que le ha dejado a Denise Chávez este proyecto, denominado “Libros para el viaje” y que la ha llevado a entregar miles de textos, es ver cómo se les ilumina el rostro de los migrantes cuando reciben un libro.

“Nunca olvidaré cuando le regalé a una madre migrante tres libros de la escritora Isabel Allende. Los abrazaba y no paraba de llorar; para mí fue muy conmovedor e impactante”, dijo a Efe Chávez, dueña de la librería Casa Camino Real en Las Cruces, Nuevo México, que sirve como centro comunitario y galería de arte en honor a la cultura fronteriza.

Hace más de tres años Chávez comenzó a llevar libros en español y cuentos bilingües al refugio de la Iglesia Luterana de la Paz en Las Cruces, pero su labor se expandió rápidamente, recibiendo el apoyo de varias librerías de Estados Unidos y de la Asociación Nacional de Libreros (ABA).

Para esta mujer de 71 años, su labor de llevar textos a los solicitantes de asilo que esperan meses para una decisión sobre sus casos bajo la política “Permanecer en México” establecida por la Administración de Donald Trump, es una forma de sanar un poco el dolor y la angustia en los refugios.

“Recuerdo a un inmigrante que buscaba desesperado entre los libros una Biblia, porque un oficial de ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) le había tirado al suya a la basura cuando lo detuvieron. Esos casos me entristecen”, comentó.

A Chávez se le ocurrió la idea de proveer el material de lectura en español a los migrantes cuando una persona llegó a su librería buscando diccionarios bilingües para las personas que se hospedaban temporalmente en la Iglesia Luterana de la Paz.

“Un día llegó una amiga buscando diccionarios y libros en español. Ella trabajaba con la organización Border Servant Corps (BSC), que estaba conectada a las iglesias, y me explicó lo que sucedía con los inmigrantes”, relató.

Fue cuando comenzó a llevar libros a ese refugio temporal, pero luego su labor se expandió durante la crisis humanitaria cuando miles de familias fueron liberadas por la Patrullas Fronteriza en Nuevo México, por lo que empezó a surtir de libros a varias iglesias y organizaciones que ayudan a los refugiados, creando el proyecto “Libros para el viaje”.

“Desde entonces hemos recibido miles de libros de diferentes donadores; hasta los propios escritores nos han mandado sus libros. En este proyecto se ha unido mucha gente de Estados Unidos y Latinoamérica”, refirió.

Chávez creció en la comunidad fronteriza de Las Cruces y desde pequeña su familia le inculcó el amor por los libros. “Si vienes a mi librería, mi lema reza: Este es el templo y los libros son sagrados”, dijo.

Esta mujer que se describe como amante de las letras está consciente de que los libros no resolverán los problemas que enfrentan las familias migrantes, pero está segura de que mitigará un poco su dolor. “Sabemos que están en el camino de un mundo mejor, y un libro es algo muy bonito, que les abre un mundo entero”, expuso.

Cada semana Chávez distribuye publicaciones en español a familias y niños en ambos lados de la frontera, y asegura que seguirá con esa noble labor hasta el final de su vida.

“Siempre voy a seguir con este proyecto. Ya tengo mis canitas, y aunque estoy viejita aún no estoy tan viejita. Acabo de regresar de Ciudad Juárez (en el estado mexicano de Chihuahua) para llevar libros a un centro médico y otros refugios, y lo seguiré haciendo”, expresó.

Parte del éxito de “Libros para el viaje” radica en la perseverancia de Chávez, aunada a una presentación que tuvo en una conferencia de ABA, que atrajo la atención nacional de los libreros.

Dijo que los textos que eligen los migrante entre las cajas de libros que lleva a los refugios van desde un diccionario hasta la versión en español “A War of the Worlds” (La Guerra de los Mundos) de H.G. Wells.

“Son personas muy educadas que tiene mucha fe en las palabras. Conocí a un inmigrante que hablaba cinco lenguas indígenas, aparte del español. Veo cómo los padres les leen a los hijos. En verdad los inmigrantes siempre traerán algo bonito a este país y esos niños serán el futuro de Estados Unidos”, afirmó.