Un grupo de organizaciones y líderes locales se han unido para celebrar una vigilia este sábado 30 de junio, a las 7 de la tarde, en honor a las familias inmigrantes.

Redacción HOLA NEWS/ EFE | [email protected]

Jacksonville, FL.- Tres congresistas demócratas de Florida instaron al gobernador del estado, Rick Scott, a no usar recursos del erario público para “encarcelar niños inocentes” como parte de la separación de familias de la política federal de ‘cero tolerancia’ del presidente Donald Trump.

Los legisladores estatales Kionne McGhee, Robert Asencio y Javier Fernández cuestionaron el uso de fondos de los contribuyentes para apartar a niños de sus padres en un estado predominantemente de inmigrantes que, señalaron, se “ha beneficiado de gran manera” de este flujo.

En ese sentido, Asencio dijo que envió una carta al gobernador Scott en la que señala que separar a “la fuerza” a familias “no es ético ni moral”. Es una violación de los derecho humanos, aseveró.

En la misiva Asencio instó a Scott a que prohíba el uso de “recursos del estado para separar familias inmigrantes a menos que sea ordenado por una corte por algún caso individual”.

“Demócratas y republicanos están de acuerdo en que la unión familiar es la base del país”, expresó por su parte McGhee.

En ese sentido, el congresista dijo que la prioridad en este momento es la reunificación de los al menos 2.300 menores que fueron separados de sus padres indocumentados al llegar a la frontera con México en busca de asilo.

Tres centros

En Florida hay tres albergues para estos niños, el mayor de ellos está en Homestead, al sur de Miami y administrado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), que acoge a unos 1.200 menores indocumentados, 70 de ellos niños separados de sus padres en la frontera.

La semana pasada Scott dijo que no estaba de acuerdo con la separación de niños de sus familias, pidió al Gobierno federal “detener” esta práctica y pidió información sobre la reapertura del albergue de Homestead.

Ese albergue ha sido visitado desde la semana pasada por varios congresistas federales y estatales, entre ellos el senador Bill Nelson y la congresista Wasserman Schultz.

Por su parte, la congresista Ileana Ros-Lehtinen urgió al Gobierno de Donald Trump a reunir pronto con sus familias a los niños separados de sus padres indocumentados tras una visita que hizo a un refugio de Miami junto con sus colegas Carlos Curbelo y Debbie Wasserman Schultz.

La delegación bipartidista fue a constatar el estado de unos veinte menores que fueron separados de sus familia al llegar a la frontera con México, de un total de al menos 2.300.

“El Congreso debe actuar rápidamente para corregir este error para que estos niños inocentes puedan reunirse con sus familias”, manifestó la congresista republicana.

Curbelo, del Partido Republicano, precisó que se trata de 22 niños y que están en “excepcionalmente buen estado”, pero expresó que es una política que se debe terminar de “forma permanente”.

“Debe haber una forma de mantener las familias juntas y hacer cumplir la ley de inmigración. Esa es la clase de solución que estamos buscando”, manifestó el republicano a la salida del albergue en Cutler Bay, en el sur del condado Miami-Dade, que alberga también a unos 50 menores centroamericanos que llegaron solos al país.

Manifestaciones

Unas 200 personas se concentraron frente a la sede de las cortes federales de Fort Lauderdale, en el sur de Florida, para denunciar la política migratoria del actual Gobierno de Estados Unidos que ha producido la separación de menores indocumentados de sus padres.

Los participantes de la marcha, encabezada por legisladores demócratas por Florida como Debbie Wasserman Schultz, Ted Deutch y Frederica Wilson, criticaron la política de ‘tolerancia cero’ implementada por el presidente Donald Trump y, por medio de carteles, pidieron la reunificación de los menores con sus padres.

“Solo los cobardes recurren a usar niños para pelear sus batallas”, señaló la congresista Wasserman, en alusión a la referida política que lleva a procesar criminalmente a los adultos que llegan irregularmente al país y que originó la separación de más de 2.500 niños de sus padres cuando estos eran privados de libertad.

Los manifestantes portaron carteles con mensajes que denuncian la imposición del miedo entre los indocumentados y criticaron los últimos comentarios del presidente en su cuenta de Twitter.

Según informó anoche el Departamento de Seguridad Nacional, El Gobierno ya ha reunido con sus familiares a 522 niños inmigrantes, aunque 2.053 menores siguen recluidos.

Ante las presiones, Trump se vio obligado el miércoles a firmar un decreto en el que ordenaba el fin de la división de familias, pero en el que establece que a partir de ahora los menores deberán ser encerrados con sus padres mientras estos se enfrentan al proceso para ser deportados.

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