‘Las mil’ de Corrientes, la vida de barrio se cuela en San Sebastián

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FESTIVAL SAN SEBASTIÁN ARGENTINA

San Sebastián (España), 23 sep (EFE).- Un “acto de resistencia”. Así define Clarisa Navas su película “Las mil y una”, una historia sobre su barrio, el popular ‘las mil viviendas’, de Corrientes (norte de Argentina) y sobre la vida “en los márgenes”.

Navas (Corrientes, 1989) es la primera realizadora de esa ciudad y quería llevar su barrio al cine para tratar de acabar con la imagen negativa que tiene, explica a Efe la realizadora sobre un filme que compite en la sección Horizontes Latinos del Festival de cine de San Sebastián (España) y que en febrero pasó por la Berlinale.

Usando sus propios recuerdos y experiencias, Navas ha construido un relato sobre una chica de este barrio que se parece mucho a ella, y que está en el momento de descubrir su sexualidad y de asentar sus amistades.

Como Iris (Sofía Cabrera, debutante), Navas jugaba al baloncesto, tenía dos muy buenos amigos y un carácter parecido. Frente a ella, Renata (Ana Carolina Guerra), una joven mucho más decida y que tiene mucho más clara su sexualidad.

A través de la relación de las dos jóvenes, la realizadora traza un fresco de un barrio popular lleno de estereotipos, de comportamientos machistas y de actitudes preconcebidas. Era su barrio hace unos 15 años, pero poco ha cambiado desde entonces, reconoce.

Y la situación actual, unida a la permanente crisis en Argentina y a la actual pandemia, no ayuda a que este tipo de barrios mejoren.

“Es terrible, los sectores están cada vez más colapsados. La semana pasada hubo una devaluación gigante, estamos en el peor momento de esta crisis. Es desesperante”, señala Navas, que ha podido viajar a San Sebastián gracias a la ayuda del festival.

El haber crecido en esa crisis que nunca acaba ha llevado a la directora a interesarse precisamente por “la vida en los márgenes” y con su cine busca “crear imágenes que sean una defensa de modos de existencia amenazados, al borde de la desaparición”.

Por eso fue esencial rodar en las calles en las que se desarrolló su infancia y adolescencia. “Esta película tiene que ver con lo que soy”, afirma Navas, que se armó de paciencia para rodar en su barrio, algo que resultó “complejísimo”.

“Las películas tuercen los rituales de un barrio” y a la vez el rodaje tuvo que adaptarse a la realidad de su vida cotidiana. Al tercer día de rodaje hubo un acuchillamiento muy cerca de dónde estaban, recuerda Navas.

Ese tipo de situaciones hacen parecer al cine como algo prescindible cuando es justo lo contrario. Es en esos momentos “cuando vuelve a ser esencial el cine, porque permite imaginar que otros mundos son posibles”, reflexiona la directora.

Es exactamente eso lo que quiere demostrar con esta película, su segundo largometraje tras “Hoy partido a las 3” (2017).

Justamente para ella el cine es ese otro mundo posible con el que soñaba de niña, cuando dedicaba sus fines de semana a rodar cortometrajes con sus amigos.

“Tenía todo muy en contra pero aquí estoy”, dice Navas, que insiste en que su cine está íntimamente relacionado con “un sueño y con una posibilidad de resistencia”.

De sus dos amigos, uno es actor y el otro psicólogo. Tres ejemplos de que se pueden romper los estereotipos y salir de la vida marcada por el hecho de crecer en un sitio como ‘las mil’.

Y mientras está disfrutando del cine en San Sebastián, ya prepara su siguiente trabajo, una historia que se desarrollará en la frontera entre Paraguay y Argentina, un proyecto que prepara desde hace años, difícil de poner en marcha. Pero espera que su paso por festivales como la Berlinale y San Sebastián, le ayuden a conseguirlo.

Alicia García de Francisco